EFE.- Un equipo internacional de científicos ha señalado que se necesita “más investigación” para determinar el origen de la pandemia del COVID-19: “las teorías de la liberación accidental desde un laboratorio y de la propagación zoonótica siguen siendo viables”.

En la revista Science, Jesse Bloom, Alina Chan, Ralph Baric, Akiko Iwasaki, David Relman y sus colegas firman una carta en la que piden un examen adecuado, transparente, objetivo y basado en datos sobre el origen de la pandemia.

“Saber cómo surgió el COVID-19 es fundamental para informar sobre las estrategias globales para mitigar el riesgo de futuros brotes”, recalcan los autores.

Los 18 firmantes se refieren a un informe conjunto de China y la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre los orígenes del SARS-CoV-2, algunos de cuyos resultados se publicaron en noviembre de 2020.

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En este sentido, mencionan que el equipo de la OMS evaluó como “probable o muy probable” un huésped intermedio como origen de la pandemia del COVID-19 y el incidente de laboratorio como “extremadamente improbable”.

El director general de la OMS, Tedros Ghebreyesus, comentó que las pruebas que apoyaban un accidente de laboratorio eran insuficientes, recuerdan.

Sin embargo, las dos teorías no se consideraron de forma equilibrada: sólo 4 de las 313 páginas del informe y sus anexos abordaban la posibilidad de un accidente de laboratorio, apuntan.

“Como científicos con experiencia relevante estamos de acuerdo con el director general de la OMS, con Estados Unidos y otros 13 países, y con la Unión Europea en que es necesario y factible lograr una mayor claridad sobre los orígenes de esta pandemia”, resumen.

Por eso, piden una investigación “transparente, objetiva, basada en datos, que incluya una amplia experiencia, y sujeta a una supervisión independiente y gestionada de forma responsable”.

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Al concluir su misiva escriben: “en esta época de desafortunado sentimiento antiasiático en algunos países, observamos que al principio de la pandemia fueron médicos, científicos, periodistas y ciudadanos chinos los que compartieron con el mundo información crucial sobre la propagación del virus, a menudo con un gran coste personal”.

“Deberíamos mostrar la misma determinación a la hora de promover un discurso desapasionado basado en la ciencia sobre esta difícil pero importante cuestión”.