Por Fréderic Emam-Zadé

Estamos transitando ahora por el camino del transhumanismo. Desde la era en que la evolución afectaba a la humanidad, hacia una era inversa del post-humanismo, en que la humanidad afectará la evolución.

Avanzamos de la era del Homo Sapiens Sapiens, hacia la era del Homo Sapiens Evolutis.

Como es un camino desconocido y los humanos temen a lo desconocido, los que oyen hablar del transhumanismo o post-humanismo le temen; pero esto no es nada nuevo y empezó hace unos diez milenios.

Las modificaciónes genéticas empezaron con el acercamiento entre los seres humanoides y los animales salvajes, con la transformación de ciertos lobos y felinos salvajes en cientos de tipos diferentes de perros y gatos domésticos.

Luego siguió con la modificación y domesticación de las especies equinas, bovinas, porcinas, aviares y otras; y posteriormente con la modificación de miles de especies de plantas, vegetales, frutas, granos y otras especies, para luego involucrarse en las últimas décadas con la modificación genética del ser humano con ingeniería y terapias genéticas.

Este es el contexto tecno-económico y geopolítico en que estamos, un contexto que está siendo modificado por la revolución científica y tecnológica que está disrumpiendo y transformando primero los sistemas sociales, segundo los sistemas económicos y empresariales y por último empezando a disrumpir y transformar los sistemas políticos, sobretodo los sistemas democráticos y las libertades del individuo.

En el ámbito de la vida humana esto se observa en los procesos de reproducción asistida, en la eugenesia, que va desde el aborto por decisión hasta la modificación genética del humano dentro del útero para evitar condiciones o problemas futuros hasta agregarle mejorías específicas, y finalmente hasta en la eutanasia para la terminación voluntaria de la vida, sin dolores molestias ni sufrimientos físicos.

El futuro ¡ya!

El futuro es una meta en continuo movimiento y a medida que avanzamos el futuro nos está sorprendiendo mucho más de lo que esperábamos. Además está resultando ser un proceso inesperado de aceleración a su vez acelerada.

Así como en retrospectiva ahora nos estamos percatando que ciertas tecnologías y ciencias avanzaron un siglo durante la década entre 2010 y 2020, podemos esperar que entre 2020 y 2030 avanzaremos el doble, tanto como en los últimos dos siglos.

Estamos duplicando la velocidad del cambio de paradigma con cada nueva década.

La aceleración de la vida humana se está acelerando porque estamos saltando de un paradigma donde evolucionábamos erráticamente en función de nuestros limitados avances biológicos a otro paradigma donde seguiremos evolucionando pero más en función a nuestros avances tecnológicos, científicos y nuestra cultura y estos ámbitos ahora están evolucionando exponencialmente, duplicando sus avances con cada nueva década.

Este proceso tiene una lógica y es que la evolución de las ideas es exponencial. Visto de una manera más mundana, cuando las ideas tienen sexo, el número de combinaciones de ideas se multiplican y crecen mucho más aceleradamente que cuando dos seres humanos tienen sexo reproductivo.

Explicado más claramente, mientras a una pareja humana le toma reproducir un nuevo cuerpo humano con un cerebro, una fábrica de computadoras (cerebros artificiales) reproduce millones de computadoras personales en los mismos nueve meses.

Además, cada dos años esas computadoras personales duplican su inteligencia artificial; por lo que no hay que ser un genio para predecir que en una década la inteligencia artificial superará la inteligencia de un cerebro humano, que en dos décadas superará la inteligencia de varios cientos de millones de humanos y en tres décadas, para — cerca del 2045 — la inteligencia artificial de una computadora personal superará la inteligencia humana de toda la población del mundo.

La era en que la evolución humana dependía solo de la inteligencia de humanos mortales más inteligentes está terminando. En las próximas décadas la evolución humana dependerá también de la inteligencia artificial de una red planetaria de computadoras personales y supercomputadoras cuánticas.

La era humana se habrá transformado en la era post-humana y nadie sabe ni puede predecir qué pasará más allá de ese horizonte de eventos; pero inevitablemente tendremos que adaptarnos.

El dominicano Fréderic Emam Zadé es futurista, identifica oportunidades de negocios y propone soluciones a crisis.

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