Por Silvina Moschini*
¿Cómo convertir una compañía en un negocio de 1,000 millones de dólares? Cada vez que escucho esta pregunta vienen a mi mente una gran cantidad de vivencias propias y múltiples historias de emprendedores de todas las latitudes. Pero quienes hacen “la pregunta de los 1,000 millones” suelen estar demasiado enfocados en el idílico punto de llegada de las empresas unicornio. Y la respuesta nos exige justo lo contrario: observar el punto de partida y los pasos iniciales. 

Una cuestión clave es la escalabilidad. A pesar de que esto se ha dicho muchas veces, a menudo los emprendedores olvidan preguntarse si el tamaño del mercado justifica la creación de su compañía. No me refiero aquí a las ideas sino a la elasticidad del proyecto en relación a una economía determinada. 

Muchas potenciales empresas unicornio dan ese paso con soltura: la compañía tiene un horizonte prometedor para propios y extraños y el optimismo queda fuera de discusión. Más aún, he visto innumerables experiencias de proyectos innovadores que además de ser escalables resuelven demandas urgentes en contextos muy específicos. 

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El salto de las empresas unicornio

Luego, “la carrera hacia los 1,000 millones” empieza a demandar otras aptitudes. El ecosistema emprendedor en especial, y el de los negocios en general, es un deporte de contacto. Es decir, se necesita capital social y redes que ayuden tanto en la generación de confianza como en la atracción de talentos. 

Los dueños (¡y las dueñas!) de las ideas innovadoras, del capital social y de ese horizonte de crecimiento que otros comparten suelen rebasar de entusiasmo y es genial que así sea. El ecosistema emprendedor es generoso a la hora de repartir aplausos, sonrisas y likes en las redes. Sin embargo, sabemos de sobra que todo ese optimismo no siempre se traduce en acceso a capitales.

Si visualizamos el ascenso de un emprendedor como una gran escalera, sin duda este peldaño resulta clave. Quienes llegaron hasta aquí ya han dejado muy atrás la conocida etapa de “las tres F” (friends, family and fools), la expresión en inglés que resume las fuentes de financiación más frecuentes entre quienes lanzan un nuevo negocio. Ahora, se trata de entrar en las ligas mayores y los desafíos son completamente diferentes. 

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Incubar, acelerar y saltar

Entrar en la lista de empresas unicornio es una meta que corona años de resiliencia y de apuesta por la innovación. Pero eso requiere, además, ganar visibilidad y protagonismo en el escalón crucial del acceso a capitales. He pasado una por una todas las páginas del emprendedorismo: incubadoras, aceleradoras, fondos de inversión… Es una historia que nadie me ha contado y por eso sé lo que significa esa instancia de empoderamiento y la habilidad de detectar los instrumentos disponibles para dar el salto. 

Cuando lanzamos desde Transparent Business nuestra Oferta Privada Global (OPG) para levantar capital lo hicimos a través de un instrumento de financiamiento llamado RegD 506 c. Se trata del Jobs Act y de una herramienta que en Estados Unidos está disponible desde el 2013 pero que, muchos emprendedores desconocían. El mecanismo fue paulatinamente un gran impulso para que inversores estadounidenses y extranjeros conocieran y confiaran en la plataforma que estaba reconfigurando el trabajo remoto mucho antes de la pandemia.

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A la luz del acceso a capital

Por mi experiencia, el imperativo de “ganar visibilidad” es más fácil decirlo que lograrlo. En un mundo corporativo cada vez más volátil, muchos emprendedores no necesitan “cualquier tipo” de visibilidad, sino aquella que sea lo suficientemente estratégica como para conectarlos con los inversores adecuados y con las oportunidades que necesitan. 

A partir de esa convicción, ser la productora ejecutiva de Unicorn Hunters es casi una consecuencia lógica para mí. El “enrichtainment”, nuevo género que combina entretenimiento y creación de riqueza, significa precisamente iluminar a los emprendedores bajo la luz de los capitales.

En lo personal, me fascina la oportunidad que me da este show de sentarme “del otro lado”. No sólo es un lujo sumarme al Círculo del Dinero, el panel de expertos que admiro, sino que me entusiasma el reto de ver a otros escalar sus propios proyectos como lo hice yo, primero con TransparentBusiness y luego con SheWorks!

Show de emprendedores

Al mismo tiempo, el programa es un auténtico show de desafíos. Los cazadores de empresas unicornio estamos ansiosos por conocer a los futuros líderes y nuestro reto es identificar ideas disruptivas, narrativas sólidas y el imprescindible thinking out of the box. Los participantes tienen, a su vez, el desafío no menor de “cazarnos” a nosotros, personas que, desde nuestras trayectorias, hemos vivido en carne propia los éxitos y las vicisitudes del crecimiento corporativo. 

Pero el show ni siquiera termina ahí. En sintonía con la época en la que vivimos, “Unicorn Hunters” sale a la caza del espectador-inversor. La plataforma del programa permite que cualquier persona desde su dispositivo pueda invertir en estas startups y tener la posibilidad de generar ganancias. Se trata de una auténtica apuesta por la inclusión financiera: lo que en otros tiempos sólo era accesible para fondos de capital de riesgo ahora “sale del clóset” con un formato entretenido y alejados de tecnicismos y lugares comunes. 

* Por Silvina Moschini, Presidente y fundadora de TransparentBusiness

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