Por Karen Rosale
En las últimas semanas he participado en encuentros internacionales que han abordado temas sobre la relación que existe entre el comercio y el logro de la Agenda 2030.

En estos, se ha resaltado la importancia de impulsar el comercio basado en principios de sostenibilidad; es decir que, desde los procesos productivos hasta la comercialización, exista apego a cumplimiento de estándares que aseguren la eficiencia productiva, la protección ambiental, el respeto a los derechos humanos y la inclusión.

Según experiencias regionales, esto es una manera de propiciar el mejor desempeño en las economías nacionales y alivian una enorme necesidad que tenemos en países latinoamericanos: la generación de empleo.

Producción guatemalteca en el mercado internacional

De acuerdo a información del Banco de Guatemala, durante el año 2020 las ventas al extranjero superaron los USD 11,500 millones y estiman que, durante el 2021, estarán por arriba de los USD 12,000 millones. Las exportaciones guatemaltecas tienen como principal destino, el mercado de los Estados Unidos – alrededor del 30% –, seguido por Centroamérica con el 28%, países de la Unión Europea y México.

Específicamente hacia países de la Unión Europea, según el Central American Business Intelligence, actualmente 4 productos son los principales exportados desde Guatemala: aceite de palma, café, ron y ferrosos.

Las exportaciones de aceite de palma en el 2020, generaron divisas al país por más de 461 millones de dólares; Guatemala es el tercer país exportador de esta materia prima a nivel mundial y alrededor del 65% se exporta hacia Europa.

Ingresar al mercado europeo, mantenerse en este y crecer dentro del mismo, no es labor sencilla. Implica, principalmente para los productores, el cumplimiento de estrictos estándares de calidad, sostenibilidad, inocuidad y trazabilidad.

De ahí, la relación directa entre mantenerse en la jugada del comercio internacional, y mejorar continuamente bajo un modelo de desarrollo sostenible.  

Las reglas del mercado

Los acuerdos comerciales entre países o entre regiones definen compromisos que van más allá de lo comercial; incluyen capítulos específicos para el abordaje de temas laborales, ambientales, sociales, entre otros.

El cambio de patrones de consumo de compradores europeos y el poder adquisitivo de esta zona, exige cada vez más, la implementación de métodos de producción sostenible. Por ejemplo, actualmente el 86% de las importaciones de aceite de palma de Europa cuentan con certificaciones en sostenibilidad, y estiman que al año 2025, el 100% del aceite importado estará certificado como sostenible. Por ello, han establecido reglamentos y normativas para asegurar que esto se cumpla.

Todo productor que exporta hacia Europa, seguramente tiene en su radar temas como el Pacto Verde Europeo, Empresas y Derechos Humanos y, si está específicamente en el sector agroalimentario, la Estrategia de la Granja a la Mesa.

Estas estrategias o pactos consolidan requisitos que deben cumplirse en plazos específicos para mantener el comercio internacional.  

Reacción en cadena

No obstante que diversos productores han abordado de manera directa prácticas sostenibles y encontrado en esto un modelo de negocio rentable, es necesario que la responsabilidad de una producción y consumo sostenible esté compartida a lo largo de la cadena.

El productor posiblemente sea el primer eslabón, pero los intermediarios, los clientes, compradores y consumidores, al darle mayor valor al resultado de esta producción sostenible, harán que el modelo sea para el largo plazo. Los gobiernos, a través de incentivos, pueden fomentar que estas prácticas sean sistemáticas y evolutivas.

El comercio sostenible impulsa el crecimiento del país

El sector productivo exportador o con potencial de exportación, que promueve el empleo formal y seguro, que paga impuestos y opera legalmente, es el que genera verdaderas oportunidades de crecimiento sostenible para un país.

Los problemas estructurales de países en desarrollo como la pobreza, la migración y la desigualdad, pueden ser enfrentados y contrarrestados por medio de la generación de oportunidades.

Vía el comercio sostenible y el incremento de las exportaciones, se pueden generar oportunidades y ser más competitivos; esto permitirá avanzar hacia sólidas y duraderas relaciones comerciales propiciando una economía verde, y muy importante, incidirá en que dejemos de enviar hacia otros países lo más preciado que tenemos: los guatemaltecos.

*Es directora Ejecutiva de la Gremial de Palmicultores de Guatemala.

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