Yannick del Ponte Bonilla.

Mucho se ha hablado de las transformaciones que ha hecho banca tradicional para lograr una sana convivencia con las Fintech y, al ser este ecosistema un actor bastante competitivo y dinámico en el mundo financiero vio en este escenario cada vez más digitalizado, una oportunidad no sólo para ampliar el abanico de sus productos sino también para diversificar sus canales para llegar al usuario.

En el IX Informe de Tendencias en medios de pago de Minsait Payments, el uso del efectivo en México pasó de 48.8% en el 2018 a 40.4% en el 2019, mientras que el pago móvil como medio de pago principal es tendencia en varios países de Latinoamérica; en Brasil y México alcanzó niveles por arriba del 8%; los sigue Perú con 5.5% y Argentina con 3.8%.

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La crisis sanitaria benefició a aquellas empresas que supieron adaptarse al entorno, permitiendo a los usuarios efectuar sus pagos y procesar solicitudes de servicios de cualquier tipo a través de una app o sitio web; en el sector financiero, estos servicios fueron impulsados por la banca tradicional y por las Fintech.

La necesidad en América Latina

De acuerdo con el reporte “Fintech App Marketing Insights: LATAM, Edición 2021” elaborado por la firma AppsFlyer se incrementó 20% las instalaciones de las apps de finanzas entre el Q1 2020 y Q1 2021 y, creció en el mismo periodo, 45% la instalación de la app de bancos digitales; México, Brasil y Colombia se ubican en el top mundial de descargas de este tipo de apps.

Esta combinación de apps, móviles e internet ofrece la democratización de servicios tales como, los depósitos; transferencias, pagos y créditos personales, este último en sustitución de tarjetas de débito o crédito; brindando así, una oportunidad a las personas que no tienen cerca alguna sucursal bancaria; que no cuentan con documentación oficial que avale su dirección o simplemente que no tienen historial crediticio.

Este apetito se ha desatado por diversos factores, entre ellos las necesidades que trajo consigo la pandemia; el grado de bancarización que existe en la región; el cierre de sucursales físicas ante el confinamiento; seguido por la necesidad de autoservicio y la necesidad de evitar el contacto físico y el uso del efectivo.

En tendencia

En 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó el uso de la tecnología para disminuir el uso de efectivo y con ello la propagación del coronavirus. Un gran aliado en tiempos de coronavirus fueron todos los gadgets que funcionaban como medio de comunicación, gestión, interacción o entretenimiento.

Existe una relación interesante con los dispositivos móviles, ya que los usuarios están desarrollando habilidades cada vez más finas e independencia en la toma de decisiones financieras. Por tal motivo, las apps están cambiando la forma de relacionarse con las diferentes entidades de este sector.

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A más de un año de distancia, el uso de los servicios digitales seguirá creciendo, ya sea por seguridad, comodidad o costumbre, lo que refuerza mucho el escenario y prospecta a favor de las instituciones digitales como las Fintech o de aquellas dispuestas a cambiar y adaptar su forma de operación.

*CEO de ID Finance México.

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