EFE.- Costa Rica promoverá el desarrollo sostenible y la reactivación económica inclusiva con iniciativas de financiamiento basadas en su abundante biodiversidad, informó este viernes una fuente oficial.

En el marco del Día Internacional de la Diversidad Biológica, bajo el lema “Soy parte de la solución”, el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) y la Iniciativa Finanzas para la Biodiversidad (BIOFIN) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) firmaron un acuerdo de entendimiento.

El objetivo de la iniciativa es reducir la brecha de financiamiento de la biodiversidad para impulsar múltiples soluciones financieras basadas en la naturaleza, que además promuevan una reactivación económica inclusiva y el desarrollo sostenible en Costa Rica.

“La naturaleza pasa a ser parte de estos activos y de ahí la importancia de conservarla (…) Cada dólar que invertimos en proteger a la naturaleza es un dólar para generar más bienestar y más empleos”, dijo en conferencia de prensa la ministra de Ambiente y Energía, Andrea Meza.

Por eso, la brecha importante en esa financiación, según la ministra, hace importante “priorizar la inversión en protección y gestión de recursos naturales”.

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Según el estudio presentado por BIOFIN, se estima que el valor total anual del capital natural de Costa Rica es de 14,500 millones de dólares —según la información disponible para los ecosistemas evaluados—, lo que equivale al 23% del Producto Interno Bruto (PIB) de Costa Rica para el año 2019.

Estos datos revelan la contribución significativa que provee la naturaleza al bienestar humano, local y global, así como el impacto y la potencial pérdida económica que representaría la degradación o pérdida de estos ecosistemas.

Datos de la investigación indican que el valor presente neto del capital natural de Costa Rica en su totalidad es de 845,000 millones de dólares.

El representante residente del PNUD, José Vicente Troya, explicó que BIOFIN ha permitido cuantificar el “inmenso tesoro” que tiene la biodiversidad para la economía de Costa Rica, medir la inversión respecto a su gasto público, así como monitorear la brecha de financiamiento y proponer alternativas para reducirla.

“El estudio nos ayuda a pensar en modificar el paradigma de nuestra relación con la naturaleza, esa relación que ha sido particularmente tóxica en términos planetarios (…) Esperamos que el 2021 sea un año que nos recuerde que las problemáticas se entrelazan sistémicamente: la crisis climática, de pérdida de la biodiversidad y la crisis de la pandemia“, afirmó Troya.

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Las autoridades explicaron que algunos factores relevantes que amplían esa brecha en Costa Rica son la contracción económica, el contexto fiscal o la reducción de turismo, que se traduce en menos ingresos para las Áreas Silvestres Protegidas.

También supone una reducción de ingresos por concepto de impuestos para planes estratégicos como el Programa de Pago por Servicios Ambientales.

Según el análisis de gasto biodiversidad actualizado para el 2015-2020, utilizando la metodología BIOFIN, el gasto promedio anual en biodiversidad del Gobierno Central representó 0.18% del PIB y en las entidades desconcentradas y descentralizadas, un promedio anual de 0.63% del PIB en ese mismo período.