El principal financiamiento del emprendimiento rural en Centroamérica proviene de capital propio o familiar. Esto se debe en buena medida a la dificultad de cumplir con los requisitos de las instituciones crediticias para acceder a nuevos fondos, indicó la Red de Aspen de Emprendedores para el Desarrollo (ANDE).

Mónica Ducoing, gerente para Centroamérica y México de la institución, aseguró que existen instrumentos de financiamiento para el emprendimiento. No obstante, puntualizó que los retos son los requisitos y la falta de conocimiento por parte de las y los emprendedores rurales para acceder a estas oportunidades.

“Los requisitos que solicitan muchas de las instituciones financieras normalmente están ligados a poder demostrar que el solicitante es propietario. Lo que vemos, es que hay muchos emprendedores que su tierra no está su nombre o intentan acceder a créditos a través de una cooperativa”, apuntó.

Asimismo, señaló que existe el desconocimiento de emprendimiento rural en Centroamérica en temas financieros. Esto se convierte en un obstáculo para el crecimiento de sus proyectos.

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Innovaciones en el emprendimiento rural en Centroamérica

“Hay emprendedores que realizan sus negocios basados en la intuición y eso no se logra reflejar en un estado financiero. Al no tener las posibilidades de dar un reporte financiero, las instituciones limitan las posibilidades de otorgar un crédito”, explicó.

Sin embargo, Ducoing reconoció que se han observado innovaciones en el sector rural para poder realizar y acceder a créditos más accesibles.

Al ahondar en el tema de emprendimiento rural en Centroamérica, consideró que quienes tienen este tipo de negocios deben tener un mayor acercamiento de con las organizaciones que dan financiamiento. Entre ellas están incubadoras, aceleradoras o proveedoras de asistencia técnica. Además, destacó que las instituciones financieras difícilmente tienen oficinas en zonas rurales.

“Considero que hace falta capacitación, no solo financiera, sino verdaderamente para saber cómo fortalecer las mipyme, para que la elección de las y los emprendedores sea la más atractiva y menos riesgosa”, opina.

Guatemala, ejemplo para emprender

Ducoing ejemplificó que en Guatemala el ecosistema financiero es más sólido. Por ello, muchas organizaciones microfinancieras han dado el paso a ampliar su espectro de financiamiento.

Resalta que en Guatemala hay fondos de inversión propios que no se observan en otros países de Centroamérica. Esto, debido a la madurez de su ecosistema. Otro factor son las leyes y promoción de los derechos del emprendimiento desde el Gobierno.

“El caso de Guatemala es interesante, porque a través del Ministerio de Economía hay una ley de emprendimiento. Sin duda, el hecho de que el gobierno le dé la importancia y este trabajando con las empresas privadas para fortalecer el financiamiento es una positivo”, dijo el especialista.

El cambo a baja velocidad

En más de emprendimiento rural en Centroamérica, hace unos días, ANDE presentó los Mapeos del Ecosistema Emprendedor rural en Guatemala, Honduras y El Salvador. El análisis incluyó 328 organizaciones, de las cuales entre el 90 y el 100% consideran que las empresas rurales crecen más lentamente que sus contrapartes urbanas.

Algunas de las razones fueron la falta de habilidades, la ausencia de políticas públicas que faciliten el crecimiento del emprendimiento rural, la dificultad de acceder a financiamiento o capital de crecimiento y el acceso limitado a mercados.

“El lento crecimiento del emprendimiento local tiene que ver con las políticas públicas que están más enfocadas en startups tecnológicas, y lo que está de moda en las grandes ciudades. Es importante ver al emprendimiento rural de la misma manera y tratar de ayudar a resolver las necesidades más urgentes”, concluyó Ducoing.

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