Por Catalina Londoño
A medida que avanza la vacunación contra el Covid-19, la idea de la educación híbrida toma más fuerza. Sin ir más lejos, algunos países de Centroamérica comenzaron con este modelo en los últimos meses, retornando paulatinamente a lo que será el contexto educativo que regirá en la nueva normalidad.

En este periodo de educación híbrida, estudiantes, profesores y directivos han podido explorar este modelo que se veía aún lejano. Para que la educación híbrida sea exitosa requiere, por un lado, de la infraestructura adecuada para garantizar su continuidad. Es decir, que todos los involucrados cuenten con acceso a internet y plataformas digitales de apoyo. Además, se necesita preparación y formación para los docentes: que los profesores tengan una idea clara de cuál es la secuencia didáctica para integrar las dos modalidades, cómo adaptar el contenido, cómo crear recursos adecuados y cómo generar estrategias de evaluación y retroalimentación que apoyen al proceso de aprendizaje del alumno.

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En una actualidad aún llena de incertidumbres, el escenario que enfrenta la educación es retador y, por lo tanto, lleno de oportunidades. Se deben crear ambientes de aprendizaje que fomenten compromiso, interés y participación en los estudiantes e interacción y conexión entre docentes y alumnos para compartir necesidades y buenas prácticas. Un desafío adicional es diseñar métodos de evaluación y estrategias de retroalimentación en donde los alumnos actúen con integridad y que informen e incidan en el proceso de aprendizaje de manera sistemática y personalizada.

Otro desafío importante es, por ejemplo, la conectividad. Es fundamental que los docentes y los alumnos tengan acceso a internet y a dispositivos adecuados para facilitar el proceso de enseñanza aprendizaje, sobre todo cuando aún predomina la virtualidad a causa del aumento de contagios. Por otra parte, hay un reto considerable para promover la integridad académica. La educación virtual puede dar la falsa idea de que es aceptable o sencillo hacer trampa en los trabajos o exámenes. Por esto, para evitar situaciones como estas, es clave mantener el toque humano: tomar en cuenta a la persona que se tiene enfrente.

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La tecnología también se ha convertido en un gran aliado para lograr una educación híbrida exitosa. Hay numerosas herramientas que los alumnos y docentes pueden utilizar para mejorar su práctica y desarrollar habilidades de aprendizaje continuo. Por ejemplo, herramientas que ayudan a los alumnos y profesores a organizar su trabajo, programas para fomentar la interacción, plataformas  que ayudan a evaluar y dar retroalimentación, entre otras.

En definitiva, la educación híbrida es una oportunidad de innovar y de transformar el sector educativo, comenzando por las políticas gubernamentales, pasando por las estrategias propias de cada institución y las prácticas pedagógicas de los docentes hasta la responsabilidad de los estudiantes con su propio aprendizaje.

Es probable que la situación generada durante la pandemia haya provocado un cambio en los modelos de enseñanza-aprendizaje hacia el futuro.  Las medidas necesarias de distanciamiento social durante la reapertura gradual de las instituciones educativas, obligan a pensar en la educación híbrida como alternativa para garantizar la cobertura a todos los estudiantes y una vez generadas las capacidades técnicas y tecnológicas y las competencias digitales en la comunidad educativa, es probable que la educación híbrida se convierta en la opción preferida para la educación post-pandemia.

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*Es Gerente de Servicios Profesionales y Académicos de Turnitin

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