EFE.- Las inversión financiera anual en “soluciones basadas en la naturaleza”, como la reforestación o un uso diferente de los subsidios del sector de los combustibles fósiles, deben triplicarse para 2030 y cuadruplicarse para 2050 a fin de poder hacer frente a la crisis climática, afirmó hoy la ONU.

Es necesario invertir en la naturaleza 8.1 billones de dólares desde la actualidad y hasta 2050, según el informe “Estado de las finanzas para la naturaleza”, publicado hoy por el Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA), el Foro Económico Mundial y la Iniciativa de la Economía de la Degradación de la Tierra.

“La pérdida de biodiversidad ya le está costando a la economía global el 10% de su producción cada año. Si no financiamos suficientemente las soluciones basadas en la naturaleza, limitaremos la capacidad de los países de progresar en otra áreas vitales, como la educación, la salud y el empleo”, subrayó hoy en un comunicado Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA, con sede en Nairobi.

El informe pide poner la naturaleza en el centro de las decisiones financieras -tanto en el sector público como en el sector privado- para abordar de manera efectiva la triple crisis del clima, la biodiversidad y la degradación de la tierra.

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Según el PNUMA, hay que redirigir los subsidios económicos agrícolas y para combustibles fósiles que resultan “dañinos” para el medioambiente y crear nuevos incentivos económicos para soluciones basadas en la naturaleza, es decir, medidas que aprovechen el potencial de esta para abordar desafíos urgentes como el riesgo de desastres naturales o el cambio climático.

Por ejemplo, las medidas relacionadas con la gestión, conservación y restauración de los bosques por sí solas requerirían ya unos 203,000 millones de dólares de gasto anual a nivel global, una suma que equivale a poco más de 25 dólares al año por habitante en 2021.

El documento propone combinar medidas de restauración y conservación, como aumentar en unos 300 millones de hectáreas para 2050 -respecto a 2020- las áreas donde comparten un mismo espacio la plantación de árboles y el cultivo de alimentos.

Ahora, sin embargo, la naturaleza solo representa el 2.5% del conjunto de estímulos económicos proyectados frente a la crisis sanitaria y económica provocada por el COVID-19 y la inversión financiera de 2018 en este tipo de medidas representó solo 133,000 millones de dólares.

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El PNUMA admite, sin embargo, que “las estimaciones son inciertas porque el flujo de capital hacia soluciones basadas en la naturaleza no se registra o documenta de manera consistente” y ninguna de las bases de datos usadas en el informe etiqueta este tipo de inversiones de manera explícita.

El sector privado es fundamental para lograr los objetivos que plantea el PNUMA, pero en 2018 la financiación privada sólo representó un 14% de las inversiones en soluciones basadas en la naturaleza, incluyendo diferentes sectores, como las cadenas sostenibles de suministro agrícola y forestal o el capital filantrópico.

Uno de los principales desafíos para los próximos años será aumentar el capital privado para soluciones basadas en la naturaleza, subraya el PNUMA, y así asegurar un crecimiento económico sostenible para este siglo.

“El informe es una llamada de atención para que los gobiernos, las instituciones financieras y los negocios inviertan en la naturaleza, incluyendo la reforestación, la agricultura regenerativa y la restauración de nuestro océano”, concluyó Andersen. 

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