Las exportaciones mundiales de los países en desarrollo han aumentado de 16 a 30% en los últimos 30 años, pero los impactos distributivos del comercio global “han sido desiguales”, alerta el Banco Mundial.

Por esa razón, el organismo multilateral llama a reducir las disparidades regionales y sectoriales en las naciones en desarrollo. Esto, “implementando políticas para extender los beneficios de forma más amplia”.

En su informe The Distributional Impacts of Trade (Los impactos distributivos del comercio) destaca tres pilares para que las naciones en desarrollo se encaminen hacia esa ruta, y definan políticas que se reflejen, sobre todo, en la reducción de los niveles de pobreza.

Organismos como el CAF (Banco de Desarrollo de América Latina) calculan que con la pandemia el nivel de pobreza en la región ha tenido un retroceso de ocho años.

El BM también observa que las disparidades de los beneficios del comercio global ”socavan el apoyo popular a la liberalización del comercio, provocando un creciente respaldo al nacionalismo económico”.

No sólo eso, alerta que “los impactos distributivos adversos del comercio asociados con la globalización se utilizan cada vez más para defender el proteccionismo”.

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El efecto Covid-19 en comercio global

El Banco Mundial admite que el Covid-19 ha sumado un ingrediente más al escenario, ya incierto, sobre el futuro de la integración comercial global ante el deterioro de las relaciones entre Estados  Unidos y China.

En ese contexto, las empresas reevalúan la viabilidad de depender de las cadenas de valor mundiales, de las que ahora se sirve casi el 50% del comercio global. Por eso, a fin de ser más eficiente y resilientes, las compañías aumentarían la diversificación geográfica de las cadenas de suministro y de sus plantas de producción.

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Aquí los 3 pilares para reencausar las políticas hacia comercio global más inclusivo:

Reducir las distorsiones y fortalecer el funcionamiento de los mercados

Para ello, se sugiere mejorar el ambiente de negocios flexibilizando las políticas tributarias para incentivar la inversión directa con foco en inversiones a largo plazo. Además hay que impulsar la habilidad de las empresas para exportar, indicó al referirse al comercio global.

Todo lo anterior, sin olvidar fortalecer un ambiente competitivo y las instituciones de gobierno involucradas en ello. También hay que integrar a las pequeñas empresas, sin olvidar transferir los beneficios a los consumidores, asegurando mercados competitivos. 

Reducir los costos del comercio global

Aquí el objetivo es impulsar a las regiones más rezagadas, incluyendo las rurales. Para lograrlo es necesario invertir en infraestructura de transporte y comunicaciones. De igual modo hay que mejorar la calidad y capacidad de caminos y puertos ya existentes.

Al mismo tiempo se aconseja fortalecer las cadenas de valor agrícolas, mejorando el acceso al financiamiento.

Acelerar los ajustes del mercado laboral

La recomendación en este punto es facilitar la movilidad de los trabajadores hacia industrias y regiones de exportación en crecimiento. Esto es “esencial para incrementar los beneficios del comercio”.

Esto se puede lograr al reducir las restricciones a la migración y brindar entrenamiento, reubicación y apoyo. Sobre todo hay que hacerlo en el caso de jóvenes con recursos limitados. No hay que olvidar eliminar las barreras en términos de igualdad de género.

Otro tema relevante para el comercio global es brindar apoyo a lo trabajadores que han perdido su trabajo, incluso con seguros de desempleo.

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