El cuidado del ambiente debe tener protagonismo en la agenda de los países latinoamericanos, no solo por su relevancia para la sostenibilidad de las economías, sino por su impacto en la calidad de vida y la salud de las personas. 

En este contexto, según cuatro especialistas consultados por Forbes, los planes de gobierno de los candidatos presidenciales peruanos Pedro Castillo, de izquierda, y Keiko Fujimori, de derecha, aunque mencionan algunas ideas sobre la protección del medio ambiente, carecen de estrategias para una recuperación económica verde. Tampoco consideran la gestión del cambio climático, pese a que Perú es uno de los países más expuestos a este riesgo global. 

Los planes de ambos candidatos –que se enfrentarán en la segunda vuelta presidencial el próximo domingo 6 de junio– fueron presentados ante la autoridad electoral peruana, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), a principios de la campaña. Además, Castillo hizo pública una propuesta adicional, con medidas para los primeros 100 días de un eventual mandato a mediados de mayo. 

“El enfoque de recuperación económica verde no guía a ninguno de los planes”, afirma Isabel Calle, directora ejecutiva de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA). La representante de esta Think Tank peruana señala que ambos lineamientos promueven una reactivación económica con enfoque tradicional, a partir de la actividad minero-energética y la construcción de infraestructura gris. 

Keiko Fujimori, candidata presidencial de Fuerza Popular..

De su lado, Ian Vázquez, docente del Departamento Académico de Ingeniería de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y miembro del Grupo de investigación Red Peruana Ciclo de Vida y Ecología Industrial de dicha casa de estudios, cuestiona una “cierta simpleza” en las ideas de ambos planes asociadas a gestión ambiental. “Ambas propuestas tienen un gran problema de fondo: no representan el estado actual del avance en estrategias de tecnología verde”, dice Vázquez. 

Para la directora de la Escuela de Gestión Pública de la Universidad del Pacífico, Elsa Galarza, los planes no son “explícitos” en cuanto a estrategias de recuperación verde. “Esbozan algunas preocupaciones, pero no entran en el detalle del cómo”, observa la también exministra del Ambiente. También señala que, en general, los planes económicos no integran la visión ambiental.

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Por su lado, Víctor Sánchez, subgerente comercial de la consultora Libélula, coincide con el resto de las fuentes consultadas. Tras analizar los ejes temáticos asociados a cambio climático y sostenibilidad en los planes de todos los candidatos, la consultora halló que Fuerza Popular y Perú Libre no ofrecen incentivos o instrumentos para acelerar la reactivación económica verde, sostenible y consciente. Tampoco los encontró en la propuesta presentada por el partido liderado por Castillo hace dos semanas. 

Menciones genéricas

En efecto, que no haya una visión de recuperación verde de la economía postpandemia (tras la contracción del 11,12% del Producto Bruto Interno en el 2020), no significa que los temas ambientales no estén mencionados en los planes. 

En el análisis realizado por Libélula señalado anteriormente, la consultora identificó los siguientes asuntos: en el plan de Fuerza Popular encontró propuestas asociadas a la mitigación del cambio climático, la gestión de desastres y la promoción de la inversión público-privada en residuos, energías limpias y recursos hídricos. En el plan de Perú Libre, halló propuestas para alentar la reforestación, la lucha contra la tala ilegal, el respeto a los derechos comunales, la siembra de agua y la seguridad alimentaria. Por su parte, Vázquez destaca asimismo la mención a propuestas vinculadas a la gestión del agua y los residuos sólidos. 

Pedro Castillo, candidato presidencial de Perú Libre

Sin embargo, las propuestas –como señalan las fuentes– carecen de una visión integral que proyecte al país hacia una recuperación económica en un escenario de cambio climático. ¿Cómo articular esa visión? Hay varias ventanas de oportunidad en las propuestas de corte económico de ambos candidatos, según las fuentes. 

En materia de transporte, Calle destaca la propuesta de Castillo de impulsar el uso de ferrocarriles y el transporte multimodal (incluido el eléctrico) del plan de Fujimori. “Hay que pensar cuáles son las vías masivas que generen menos impacto ambiental, que van a generar inversión, ayudar y dinamizar a la población”, comenta la representante de la SPDA. Agrega que es necesario seguir impulsando el uso de bicicletas en todas las ciudades del país y crear las condiciones para ello, a través de la construcción de ciclovías y estacionamientos. 

En materia de energía, las fuentes subrayan la oportunidad de ir hacia una matriz cero emisiones, toda vez que se seguirá apostando por las actividades productivas tradicionales. En ese contexto, la transición hacia fuentes limpias, como la solar y la eólica, sería ideal para alinearse a la transición energética global, comenta Galarza. “Somos un país que potencialmente podría ser afectado por la variabilidad climática, tenemos que buscar otras fuentes de energía “, añade Calle, sobre la dependencia de la energía hidroeléctrica ante una potencial escasez hídrica.

En este campo, surge la pregunta sobre la viabilidad de la propuesta de Perú Libre de la construcción del Gasoducto Sur Peruano, un proyecto detenido, que prometió facilitar el acceso a gas natural a usuarios residenciales e industriales en las regiones del sur del país y hoy es fiscalizado por la Justicia peruana por ser objeto de corrupción del caso “Lava Jato”. 

Sobre el megaproyecto, Galarza observa que a priori sería necesario definir la composición de la matriz energética futura del país. Para Calle, vale cuestionar su impacto ambiental durante la construcción y operación, para evitar accidentes como los ocurridos en los últimos años en el Oleoducto Norperuano, que va de la selva a la costa norte del país.   

Los especialistas consideran que otra oportunidad –que tampoco está presente en los planes de gobierno– es apostar por implementar el modelo de economía circular. A juicio de Sánchez, poner foco en la gestión de la basura desde la segregación en fuente no solo ayudaría a evitar la construcción de rellenos sanitarios (según estimaciones oficiales se requieren 230 en todo el territorio), sino también impulsaría la inversión en tecnología para tratar la basura. “Los empresarios reconocen que esta medida también reditúa, porque permite ahorrar muchos recursos en la producción y, a la vez, genera un menor impacto en el ambiente”, apunta Galarza. 

En esa línea, en aras de reducir el empleo informal en el país (que ocupa a poco más del 75% de la Población Económicamente Activa), existe la oportunidad de crear empleo verde. Algunos sectores potenciales para ello son el reciclaje y el turismo, comenta Galarza.  

En todos los casos, a juicio de Vázquez, considerando la visión de Fuerza Popular, inclinada hacia la inversión directa, se requerirá un “salto cualitativo” hacia la fiscalización y la gestión ambiental. Si Perú Libre gana las elecciones, teniendo en cuenta su posición conservadora en lo económico, el especialista considera que se podría implementar una estrategia de inversión lenta. 

“Si realmente se propone una estrategia de slow investment, de inversión un poco más lenta pero continuada, podría verse una oportunidad con una buena articulación con la ciencia y tecnología, para que esa ventana de tiempo extra sirva para que este necesario desarrollo económico se dé con estrategias de inversión verde”, sostiene Vázquez. El riesgo de ese enfoque –acota Vázquez– es que no se hagan las inversiones. 

Una gestión holística del agua 

La gestión de agua sí es un asunto ambiental explícito en ambos planes. Para los especialistas, también podría potenciarse. 

En el caso de los proyectos de siembra y cosecha de agua (priorizados por ambos partidos), Calle resalta la importancia de complementarlos con inversión en infraestructura natural, en particular, en las partes altas para amortiguar el impacto de eventuales desastres naturales en las partes bajas y así asegurar una gestión integral de las cuencas. Además, para financiarlos, opina que el próximo Gobierno debería promover los Mecanismos de Retribución por Servicios Ecosistémicos para los diferentes usuarios de agua, como los agrarios y eléctricos, y no solo los urbanos. Este instrumento permite recabar ingresos a través de la factura de agua y hoy está operativo en las ciudades de Ayacucho, Huancayo, Lima y Moyobamba y a través de las Empresas Prestadoras de Servicios de Saneamiento (EPS). 

Para Vázquez, hay un problema básico por resolver si se busca gestionar el recurso hídrico en un escenario de cambio climático. A su juicio, para sortear el problema hay desarrollar modelos detallados y específicos sobre patrones de lluvias y temperaturas a nivel local y regional. “Una mayor inversión en ciencia y tecnología va a ser crítica”, resalta. 

En tanto, Galarza observa una mirada fragmentada en la materia. Según indica, las propuestas de ambos partidos se enfocan en promover el acceso a agua y saneamiento, sin un enfoque multisectorial que permita resolver asuntos urgentes como la lucha contra la anemia (40% de los niños de 6 a 35 meses padece esta enfermedad) y el aumento de la productividad agrícola. “No hay esa visión integral que podrías esperar de un recurso tan importante para la economía del país”, opina. 

¿Una futura política climática?

“Según la última actualización de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional del Perú (CND) 2021-2030, presentada ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) el año pasado, el Perú aumentó su ambición respecto a las metas de reducción de Gases de Efecto Invernadero (GEI) presentadas en el 2015. El país sudamericano se ha comprometido a reducir 30% (y ya no 20%) las emisiones de GEI no condicionadas a la recepción de financiamiento externo y 40% ( y ya no 30%) si el país accede a dicha asistencia. ¿Cuál es el plan? Poner foco en el control de las emisiones de los sectores energía, procesos industriales y uso de productos, desechos; uso de la tierra, cambio de uso de la tierra y silvicultura y agricultura. 

Vale destacar que de acuerdo con un estudio del Banco Central de Reserva del Perú al 2009, citado por el Ministerio de Economía y Finanzas en su página web, el Producto Bruto Interno real peruano al 2030 sería 6,8% menor al que se tendría sin cambio climático. 

¿Cuál es la visión del cambio climático de ambos planes de gobierno? En los de Perú Libre, no hay mención alguna sobre el cambio climático, pero sí señalan que el Perú no es un “gran contaminante”. Este discurso –que dividía a los países en contaminantes y grandes contaminantes–se aleja del de responsabilidad compartida entre Estados ante el calentamiento global establecido en el Acuerdo de País sellado en 2015, recuerda Vázquez. 

En el plan de Fuerza Popular, hay tres menciones al cambio climático, asociadas a la gestión de la actividad pesquera, variabilidad climática y en el apartado sobre política exterior.  

¿Qué opinan los expertos? Sobre los compromisos internacionales en cambio climático, Calle resalta la necesidad de definir cómo se van a financiar las medidas para alcanzar las metas así como las estrategias para gestar alianzas con el sector privado para complementar los esfuerzos públicos. “Esto va a requerir que el siguiente Gobierno tenga la voluntad política de implementarlos, porque si no seguimos alineados a eso, vamos a tener un retroceso”, afirma la representante de la SPDA. 

Una de esas medidas, apunta Sánchez, podría ser la creación de un impuesto al carbono, para incentivar la inversión en investigación y tecnologías más limpias, y la promoción de créditos verdes. Agrega que el Estado debería asimismo alentar las compras públicas a empresas de triple impacto, económico, social y ambiental. 

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Sin embargo, la política de cambio climático va más allá de la consecución de metas y adquiere especial relevancia en el actual contexto de pandemia por la COVID-19. “[La pandemia] tiene que servirnos como moraleja para enfrentarnos a un problema más agudo y más difícil de solventar que es el cambio climático, porque es un desastre natural de acción lenta”, subraya Vázquez. 

El peligro está a la vuelta de la esquina: refugiados climáticos, escasez y menor calidad de agua por derretimiento de las fuentes hídricas en glaciares tropicales y falta de gestión de residuos, contaminación del aire, entre otras consecuencias. “El dolor y el esfuerzo emocional de eso podría ser mayor del que está generando el COVID-19 en este momento”, anota el subgerente comercial de la consultora Libélula

Otro escenario optimista aún es posible, si se sortean los desafíos climáticos que sobrevendrán. Para Sánchez, superar esos retos no solo nos hará una sociedad más feliz, productiva y orgullosa de sí misma, sino más sana y saludable, lo que ayudará a mejorar la respuesta inmune de los peruanos ante una nueva pandemia. 

Por: Manuela Zurita / Forbes Colombia