Por Esteban Arrieta / La República

Costa Rica no puede darse el lujo de endeudarse con $1.550 millones para construir un tren eléctrico en momentos en que las finanzas públicas reportan un déficit cercano al 8%, según José María Figueres, precandidato de Liberación.

Es mejor esperar, agregó Figueres, quien pidió respetuosamente al mandatario Carlos Alvarado frenar el proceso de licitación que se concretaría antes de dejar el cargo.

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“En la vida existen prioridades. Uno no lo puede hacer todo al mismo tiempo, en estos momentos hay algunos proyectos que conviene poner en espera y otros proyectos que en definitiva no deberían de ir. El tren eléctrico es un proyecto que debe esperar. En estas condiciones económicas en las que está el país, endeudarse con otros $1.500 millones y además tener que subsidiar a ese tren eléctrico durante toda su vida, como es el caso en otros países, es algo para lo cual no estamos preparado. Simplemente es una cuestión de prioridades”, dijo Figueres a LA REPÚBLICA.

El aspirante presidencial que se perfila como el ganador de la contienda interna de este domingo -según varias encuestas de opinión – no le resta mérito al impacto positivo que generaría el tren en materia de medio ambiente, transporte público, urbanización y reactivación económica, pero insiste en que no se deben tomar decisiones sin analizar todo el panorama.

“Es un proyecto de infraestructura muy importante y transformativo de oportunidades económicas y que ayudaría al desarrollo urbanístico para comercio,vivienda o industria, por lo que el tren sirve de ancla para propiciar y ayudar a esos proyectos que vienen a generar oportunidades de trabajo en su crecimiento económico, pero es mejor esperar”, agregó Figueres.

El borrador del cartel de licitación que dio a conocer el gobierno, propone construir las cinco líneas que tendría el sistema ferroviario eléctrico en tres etapas y no de manera integral como se había previsto inicialmente, debido al impacto de la crisis fiscal y sanitaria que enfrenta el país.

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De esta manera se reduciría la presión por el financiamiento inicial de $1.550 millones a $475 millones.

Por otra parte, el tren eléctrico se impulsaría por concesión, la pretensión original del gobierno es aportar $550 millones, por medio de un empréstito, para hacerlo atractivo para la banca y reducir el impacto que tendría la inversión en las tarifas.

El plan establece además un costo operativo anual de $45 millones y pagos de $123 millones anuales, lo cual, obligaría al Estado a pagar un subsidio.

La expectativa del gobierno es dejar licitado el proyecto del tren eléctrico y que las próximas administraciones lo concluyan, pues se trata de un proyecto para “la Costa Rica de 2030”, destacó Claudia Dobles, primera dama y promotora de la obra.

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Mientras tanto, Elizabeth Briceño, presidenta del Incofer, defendió el plan.

“Este avance es parte de nuestro compromiso para desarrollar un cartel de licitación, basado en un análisis serio, profundo, y técnico. La idea es contar con un transporte ferroviario moderno, seguro y eficiente; además de ambientalmente responsable. El plan ha sido enriquecido gracias a un proceso de escucha en los últimos meses por parte de actores independientes”, dijo Briceño.

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