Por Uriel Naum Ávila

Durante años se relegaron las tareas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) a un departamento que tenía como tarea desarrollar una agenda anual de “acciones” que mejoraran el entorno de las organizaciones (plantando árboles o pintando bardas, por ejemplo) y generar un informe anual de todo lo hecho a lo largo del año.

Eso no solo es cosa del pasado, sino que es insuficiente. Y ni siquiera los reconocimientos de RSE que algunas instituciones suelen otorgar alcanzan para que esa labor sea percibida por las audiencias como algo memorable y digna de ser reconocida, pues el escrutinio en redes sociales es implacable y la COVID-19 está siendo aún más sensibles a los stakeholders (grupos de interés) sobre la labor social de las empresas.

En otras palabras, las organizaciones están siendo percibidas como un medio para impactar positivamente a la sociedad y menos como una ‘máquina’ de dinero cuyo único fin es conseguir ganancias para los accionistas.

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Pero, ¿existen empresas modelo que realmente tengan en su ADN el ser realmente responsables y pongan en el centro del negocio las necesidades sociales y medioambientales? Sí existen. La firma de ropa Patagonia, de Ventura, California, es un ejemplo de ello.

La marca de ropa aoutdoor no solo se propuso desde años atrás utilizar exclusivamente algodón orgánico en su línea de ropa y equipo para dañar lo menos posible las tierras de cultivo con fertilizantes, sino que en 2017 se unió a varias organizaciones para impulsar el Certificado Orgánico Regenerativo, “un programa que establece el estándar más alto del mundo para la forma en que se cultivan alimentos y fibras”.

Cinco años antes la firma desarrolló Patagonia Provisions, una línea de alimentos enfocada en productos obtenidos de manera innovadora, que beneficien y regeneren el planeta. “¿Qué hace una empresa de ropa para actividades al aire libre vendiendo comida? ─se preguntó su fundador Yvon Chouinard─. Como amante del aire libre veo una manera de salvar nuestro planeta y sus criaturas, incluidos nosotros, de los hábitos destructivos que nos hemos inventado”.

Recientemente Patagonia se unió a Bureo (fabrica patinetas, armazones para gafas de sol y otros productos) para reciclar 35 toneladas de red para pesca y convertirlas en viseras de gorras.

¿Por qué llevar a cabo una acción de este tipo? Cada año más de ocho millones de toneladas de basura plástica escurren hacia el mar, siendo las más dañinas, entre el plástico que está en océano, las redes de pesca desechadas, que representan hasta 10% del total de este tipo de contaminación.

El proyecto NetPlus trabaja con pescadores de comunidades de Chile y Argentina, proporcionando incentivos económicos por las redes recolectadas. Bureo estima que recolectan más de 32,000 kilos de desechos por año.

“La tendencia que estamos viendo alrededor del mundo es que los negocios deben de existir más allá de generar rentabilidad; pero lo más importante es que los consumidores están siendo mucho más exigentes con las empresas, y esa exigencia se incrementará cada día”, me comentó recientemente Alex Perry, gerente general de Patagonia para América Latina.

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Cabe señalar que 68% de las telas de Patagonia están hechas con materiales reciclados, y el 85% del poliéster es también reciclado, y busca que su misma ropa que produce dure el mayor tiempo posible “para no tener un consumo indiscriminado”.

“En Latinoamérica tenemos la responsabilidad de despertar la consciencia de que sin naturaleza no hay negocios, es imposible. Las empresas deben entender que una inversión dirigida hacia lo social y ambiental tendrá un mejor retorno. Es conversación que está empezando, pero necesitamos más gente haciéndose responsable del planeta”, apuntó Alex Perry.

Al igual que Patagonia, hay empresas que trabajan en beneficio de la sociedad y no se conforman con impulsar la economía circular, sino que son activistas ambientales que al mismo tiempo que son rentables, con un pensamiento inverso, ponen la sustentabilidad como objetivo principal de la organización y de ahí se desprenden todas las estrategias de negocios. Son este tipo de empresas las que las audiencias conscientes están premiando. El autor es periodista de negocios en Latam y consultor en comunicación corporativa.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.