Tras la pandemia de COVID-19, América Latina fue de las regiones más afectadas con mayor aumento de pobreza, de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). Entre los efectos de la emergencia sanitaria se encuentran el incremento en los índices de pobreza, desigualdad y violencia. Ante ello, Glasswing reconoció que la participación del sector privado es clave en la recuperación de los países de la región.

Celina de Sola, cofundadora y vicepresidenta de programas en Glasswing, reconoció que el panorama en el mundo es de incertidumbre, pues la pandemia no ha terminado y sigue frenando la recuperación económica.

En ese sentido, sostuvo que si bien el sector privado sigue contribuyendo, definitivamente no se cuenta con los mismo niveles previos a la pandemia.

Reconoció que en la región hay una enorme inequidad en cuanto a la falta de acceso a oportunidades educativas y económicas. Sin embargo, aseguró que diferentes sectores deben de colaborar para reducir los altos índices de desigualdad.

Sector privado es clave en la recuperación económica y superación de pobreza

Ante ello, mencionó que el sector privado es clave en la recuperación económica. Esto, a través de la innovación y la generación de oportunidades de trabajo para eliminar barreras a la inclusión económica y superación.

“Esto implica revisar nuestros sesgos en cómo reclutamos, redoblar esfuerzos en capacitación de todos los colaboradores y el desarrollo de sus potenciales empleados. También se debe apoyar emprendimientos dentro y fuera de las empresas”, sostuvo.

Además, resaltó que se deben erradicar paradigmas de género que prohíben que niñas y mujeres accedan a oportunidades educativas y económicas. Lo anterior ocasiona un rezago en sus carreras profesionales y en los programas de inversión social.

Le invitamos a leer: América Latina enfrenta grandes retos en el uso de las tecnologías en educación

Educación, pieza clave para combatir la pobreza

Además de la colaboración del sector privado, Celina de Sola indicó que la educación representa una pieza clave para reducir la pobreza y acceder a mayores oportunidades laborales que garanticen una vida digna.

Por ello, propuso que las empresas apoyen a las escuelas creando mejores ambientes de aprendizaje. También siendo mentores de jóvenes que están en riesgo de deserción escolar. “Hemos visto el enorme impacto que tienen estos programas en la trayectoria de vida de miles de jóvenes”, aseguró

En ese sentido, la cofundadora y vicepresidenta de programas en Glasswing planteó que las empresas pueden contribuir ofreciendo oportunidades de entrenamiento. Con ello, las y los jóvenes tendrán la oportunidad de participar en capacitaciones para realizar entrevistas de trabajo.

Primera infancia, una oportunidad para que el sector privado genere impacto

Celina de Sola enfatizó que si las empresas invierten en la primera infancia es clave para el desarrollo humano, incluyendo la reducción de la pobreza y la inequidad. “Las empresas son claves en asegurar que sus empleadas y empleados puedan acceder a servicios que promuevan el desarrollo infantil temprano óptimo”, dijo.

Propuso que se puede asegurar que las guarderías tengan espacios y equipamiento adecuado. Además, las empresas pueden adoptar prácticas que den tiempo a sus empleados para estar con sus hijas e hijos, promoviendo la convivencia familiar.

Le invitamos a leer: Urgen reformas fiscales para la recuperación post-Covid de América Latina y el Caribe : BID

Programas de Glasswing para reducir la pobreza y desigualdad

Celina de Sola detalló que desde la organización se han puesto en marcha los programas de Escuelas Comunitarias y Jóvenes Constructores. Explicó que son apuestas por la continuidad de los estudios y la inclusión de las que se tienen excelentes resultados.

Jóvenes Constructores es un programa de siete meses que da formación en habilidades sociales y emocionales; capacitaciones en emprendimiento; mentoría; y acceso a oportunidades económicas a jóvenes que provienen de comunidades estigmatizadas.

“El tema de estigma y marginalización es muy fuerte. Las oportunidades de empleo son limitadas para jóvenes que son de comunidades que enfrentan estigmas o pobreza en la zona rural. Todavía tenemos mucho por recorrer y eso requiere de mayor inversión. Se deben generar más oportunidades laborales”, concluyó.

Le invitamos a seguirnos en la cuenta de Twitter