Por Katharine D’Amico

En el actual contexto de incertidumbre causado por la pandemia, los emprendedores deben manejar, más que nunca, situaciones complejas y lidiar con la presión que comportan. Lo primero que debemos entender es que la presión, en todos los emprendedores, es compartida: hay que evitar la sensación de soledad, o de estar solos ante las dificultades. Para ello, una estrategia que funciona bien en casos de crisis es buscar el apoyo de los diferentes actores de tu negocio. Hay que hablar mucho con socios, clientes, empleados y proveedores y compartir la presión con un tono de voz tranquilo. Es importante transmitir una combinación de realismo y optimismo, manteniendo un hilo de comunicación constante y compartiendo para crear confianza. Esta estrategia tiene cuatro ámbitos de actuación:

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  • En la relación con el equipo más cercano hay que aprovechar para establecer una rutina de breves reuniones diarias y dejar que el equipo se sienta cómodo expresando sus propios miedos y esperanzas. Estos breves encuentros o reuniones diarias pueden ser excelentes maneras de compartir situaciones y buscar soluciones a problemas presentes y futuros. La facilitación y la preparación de estas reuniones es muy importante, teniendo en cuenta los factores psicológicos que afectan al equipo.  
  • En la relación con los clientes hay que trabajar más que nunca la empatía: hablar con el cliente para entender cómo la crisis actual le está afectando en su negocio y buscar las señales para adaptar nuestro producto o servicio al cambio. Todas las crisis son momentos de cambio, ya sean disruptivos o adaptativos. Mantener una estrategia de comunicación con el cliente para entender el cambio es fundamental en momentos como el actual. Mantener conversaciones sinceras, abiertas y empáticas son la mejor inversión para encontrar los caminos del futuro.  
  • En la relación con los proveedores, la respuesta es prácticamente la misma que en los casos anteriores. La diferencia es que ahora nosotros somos los clientes, pero el concepto es el mismo. Lo importante es darse cuenta de que somos parte de una cadena de valor que soporta la presión como una entidad. Si sabemos mantener el flujo de comunicación en la cadena, nos beneficiará estratégicamente. 
  • En la relación con inversores y financiadores, si hablamos de la banca, hablamos de proveedores. De esta forma, cabría aplicar lo que se ha dicho sobre los proveedores. La diferencia, en este caso, es que la banca necesita de dosis de comunicación realista, ya que estamos ante un tipo de audiencia que se basa en los hechos. 

Por otro lado, es importante saber distinguir la presión de la incertidumbre, entender qué es negatividad, qué es miedo y qué es estrés. En esencia, se trata de diferenciar entre lo puedes controlar y lo que no. Lo incontrolable es la incertidumbre, que viene dada y hay que asumirla. Por ello, tenemos que entender el origen de la incertidumbre y las consecuencias sobre nosotros, pero aceptar que no está en nuestras manos cambiarla. El emprendedor es un gestor de incertidumbres, el resto son consecuencia y síntomas derivados de la incertidumbre en diferentes grados, según el tipo de persona. Una de las características de un emprendedor es que sabe encontrar antídotos mentales a las consecuencias de la incertidumbre. En otras palabras, sabe convivir con ella. 

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En el caso del cierre de un negocio, se trata de una etapa dura para cualquier emprendedor, pero en éste hay un aspecto cultural diferenciador: en algunos contextos es visto como un fracaso, teniendo la palabra fracaso una connotación social muy negativa, mientras que en otros contextos se percibe de manera distinta. En esos casos, sería interesante reflexionar acerca del fracaso y buscar la parte positiva del cierre empresarial en términos de experiencia y conocimientos adquiridos. 

Un cierre empresarial viene acompañado de una experiencia vital singular de la que se pueden extraer conocimientos únicos. Por esta razón, es importante defender la idea de que cerrar un negocio viene acompañado de riqueza en experiencias y conocimientos y que, por tanto, hay que aprovechar esa vivencia sin connotaciones negativas. Si alguien está cerrando su negocio, mi consejo es que lo haga rápido, que reflexione sobre lo que ha aprendido y que se rearme para empezar una nueva aventura con más energía.

*La autora es profesora del Executive MBA de Esade.

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