Por Taisha Landeros
En el mundo existen 582 millones de emprendedores, y de acuerdo con Guidant Financial, el 26% toma las riendas de un negocio con la misión de convertirse en su propio jefe. Nelson Javier Mejía salió de El Salvador para explorar las oportunidades que el mundo podía ofrecerle, consolidó la compañía weSpark en Alemania y ahora es parte de ese gran nicho.

Tomar esa decisión, le tomó tres años y medio, periodo en el que prestó sus conocimientos como innovation manager a Lufthansa Group. En ese proceso reconoció la existencia de un problema que estaba en sus manos resolver, y es que no se sentía satisfecho con los consultores de innovación que contrataba la agencia para recibir asesoría.

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De ahí se desencadenó uno de los primeros rasgos que el salvadoreño percibe en todo emprendedor, la disposición. Él declara que “una persona que tiene un propósito siempre puede encontrar una compañía que fundar”, y si el camino inicial no funciona, habrá que buscar una segunda opción.

De la persistencia le sigue la disciplina, ingrediente que se fusiona con la motivación por trabajar y priorizar entre todas las actividades que deben seguirse para concretar el éxito de una empresa. ¿Lo más difícil? Evitar perderse, enfrentar la incertidumbre y desarrollar la habilidad suficiente para hacer negocios. 

¿El primer paso? Arriesgarse

Mejía explica que las oportunidades se presentan todo el tiempo: “en el momento en el cual uno ve algo y dice ‘esto podría ser mejor, esto lo puedo cambiar’, y toma acción, es entonces cuando uno empieza a generar valor”. Afianzarse de una resulta complejo para quien no ha definido su objetivo.

El empresario admite que éstas vienen disfrazadas con un vestido lleno de riesgos, “un vestido que nos da miedo”. Ante eso, recomienda enfocarse en la meta a la que se desea llegar y no en el escenario catastrófico que nubla en múltiples ocasiones la visión de un emprendedor.

“A veces sólo se necesitan 10 o 20 segundos para tomar una decisión, y si uno empieza a pensarlo, entonces las cosas no ocurren. Si la oportunidad viene hay que estar listo para tomarla”, afirma Nelson.

Dentro de ese panorama, los retos son diversos y uno de ellos es el riesgo financiero. Javier comenta que intentó ahorrar lo suficiente para llevar las riendas de su proyecto, pero empezar en Alemania es costoso, puesto que es necesario contratar servicios legales y de todo tipo para mantener las cosas en orden.

Una vez que se inicia, el dinero deja de entrar y empieza a irse. CESCE, una firma aseguradora, indica que solo una de cuatro pymes cumple los cinco años de existencia, y el 80% de las que no logran sobrevivir se debe a problemas de financiamiento. Para superar dichos contratiempos, Mejía asevera que todo se centra en la finalidad con que uno edifica una empresa, pues se puede efectuar de diversas formas.

Prepararse con el capital necesario para encarar los desafíos que implica todo negocio es vital, aunque no depende únicamente de ello. El empresario garantiza que ganarse una reputación en la industria y ofrecer servicios pequeños para captar ganancias, eventualmente atraerán más recursos, ante lo cual se estará más cerca de la cima.

Una industria de prueba y error

La industria de la innovación está en constante crecimiento, y cada vez son más los que anhelan unirse a ella para demostrar sus capacidades. Nelson decidió embarcarse en este sector porque descubrió en su personalidad aptitudes que son necesarias para trabajar en él.

“Aprendo mucho más rápido haciendo y experimentando, en especial cometiendo errores”, particularidades que lo llevaron a estudiar las metodologías estándar para posteriormente implementar las de su autoría. De acuerdo con las necesidades de sus clientes, tomaba un 80% de las teorías comprobadas, y con el 20% restante introducía un método totalmente diseñado por él.

Con la experiencia de su lado, propició en weSpark un escenario similar, aunque ahora todo se ha magnificado. “Nos juntamos con universidades e institutos de investigación y empezamos un proyecto juntos. En éstos tenemos el plus de crear nuevos métodos de innovación para resolver cualquier problema”.

Aún con la pandemia sobre los hombros de la economía, son más los países y las compañías que invierten en las nuevas tecnologías. Tan solo en 2020, el Índice Mundial de Innovación informó que el gasto en investigación y desarrollo se incrementó un 5.2% en 2018, a un nivel más acelerado que el Producto Interno Bruto (PIB) mundial.

Emprender para innovar

La firma de Javier utiliza un tercio de pro bono, trabajo gratuito con el cual ayuda a otros bajo la misma visión: difundir qué es innovación. Es a través de lo anterior que weSpark trabaja en conjunto con Fundación Gloria Kriete, una ONG encargada de brindar oportunidades educativas a jóvenes de escasos recursos en El Salvador.

El CEO se comunicó con la organización para enseñarles a estos chicos conocimientos que puedan poner en práctica consigo mismos y con su comunidad. En 2020 este programa impactó a cerca de 500 personas por medio de webinarios impartidos virtualmente. Empero, se espera que cuando la pandemia culmine se tenga un encuentro presencial para continuar con dicha instrucción.

Por su parte, Nelson dio a conocer que en los próximos meses anunciará un tercer proyecto, mismo que está relacionado con la industria del metaverse (palabra que se define como más allá del universo). Dicho término hace referencia a una suma de distintas realidades virtuales. La premisa bajo la cual se concibe es que el internet evolucionará de dos a tres dimensiones, es decir, que el humano podrá interactuar, crear, soñar y básicamente “existir con él”.

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Así como Mejía, el 31.2% de la población salvadoreña es emprendedora, no obstante, todavía hace falta el respaldo de las autoridades gubernamentales y cultivar en ellos la confianza suficiente para visualizarse como líderes y empresarios. “Yo sabía que, si estaba expuesto a diferentes ideas, diferentes perspectivas, diferentes personas, en algún momento tendría una idea que podría revolucionar el mundo, y el momento ha llegado”, finalizó Nelson.