EFE.- Panamá creó este martes una reserva en el Pacífico de más de 67.000 kilómetros cuadrados, casi el tamaño del país, con lo que elevó a 30 % la protección de sus áreas marinas y se convirtió en la segunda nación de América Latina en conseguirlo en el marco de la Iniciativa 30X30 de la ONU.

Panamá tiene una superficie de 75.517 kilómetros cuadrados y la llamada Área de Recursos Manejados Cordillera de Coiba (ARMCC), ubicada en el este del Pacífico, cuenta con 67.908,98 kilómetros cuadrados protegidos.

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Este martes, en marco del Día Mundial de los Océanos, el presidente panameño, Laurentino Cortizo, firmó un decreto Ejecutivo que “amplía los límites del Área de Recursos Manejados Cordillera de Coiba”, además de establecer disposiciones “para proteger la herencia natural del país”.

El decreto “contiene la normativa que logra la meta de proteger el 30 % de la jurisdicción marina de Panamá, siendo Chile y Panamá los únicos países” de Latinoamérica que logran esta meta, declaró por su parte el ministro de Ambiente, Milciades Concepción.

Con la expansión, Panamá suma 50.518,84 kilómetros cuadrados adicionales al área protegida de Coiba, alcanzando un total de 98.228,25 kilómetros cuadrados de áreas marinas protegidas en todo el país, dijo el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI).

El biólogo e investigador del STRI, Héctor Guzmán, lideró el equipo consultor multidisciplinario que promovió la expansión del área de Coiba, que estuvo integrado además por la Fundación MigraMar y el Ministerio de Ambiente.

“Definitivamente, esta decisión manda un mensaje educativo para conservar lo que tenemos (…) es un gran paso para Panamá”, dijo este martes a Efe Guzmán.

PROTECCIÓN DE ESPECIES AMENAZADAS Y PROMOCIÓN DE PESCA SOSTENIBLE

Con la expansión del área de Coiba “se protegerá una serie de cadenas montañosas submarinas que albergan especies exclusivas de esas profundidades, y que aún son desconocidas para la ciencia por la gran dificultad para estudiarlas”, dijo el STRI en una declaración pública.

También se verán mejor preservadas las zonas por donde circulan especies marinas migratorias. Al menos catorce especies de mamíferos marinos utilizan el área, doce de las cuales se encuentran amenazadas según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), incluyendo la ballena azul, el cachalote y el rorcual del norte, explicó el ente científico internacional.

Además, se establecerá un sistema de monitoreo, control y vigilancia de pesca ilegal, y se promoverá la utilización sostenible de los recursos naturales en la zona, como la pesca selectiva, para disminuir la incidencia de pesca accidental de especies importantes para la salud de los mares.

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El STRI añadió que la ampliación fortalecerá el manejo de áreas protegidas colindantes y la conectividad con otras áreas marinas protegidas del Corredor Marino de Conservación del Pacífico Este Tropical, como Malpelo y Gorgona (Colombia), Coco (Costa Rica) y las islas Galápagos (Ecuador).

“Al garantizar la protección de esta zona ampliada, se robustecerán las investigaciones científicas en torno a la biodiversidad marina, el estado de conservación de las especies, las migraciones, los procesos de afloramiento, los efectos del cambio climático, entre otras”, añadió.