EFE.- La necesidad de que los países con población indígena desarrollen planes de vacunación contra COVID-19 específicos para estas comunidades respetando sus características culturales fue remarcada este jueves por el Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y El Caribe (Filac).

Este aspecto se encuentra en el informe regional “Pueblos Indígenas y vacunación contra COVID-19”, elaborado por el Observatorio Regional de Pueblos Indígenas, una iniciativa del Filac, la Plataforma Indígena Regional frente al COVID-19 y el Foro Indígena de Abya Yala y presentado de forma telemática en esta jornada.

“Esperamos que este trabajo sea de mucha utilidad en favor de los pueblos indígenas para seguir combatiendo el covid que tanto daño nos ha hecho a todos, desde una adecuada campaña de vacunación culturalmente pertinente”, manifestó el secretario técnico del Filac, el colombiano Gabriel Muyuy.

El informe señala que una efectiva vacunación de las comunidades indígenas “no estará asegurada sin que exista un escenario de mayor amplitud y democratización del acceso a las vacunas”.

También se debe tener en cuenta que se trata de pueblos con “culturas y realidades actuales e históricas muy diferentes a otros”, por lo que una “aplicación mecánica de acciones pensadas para otros contextos socioculturales” difícilmente podrá cumplir con los objetivos que se buscan.

Desde el inicio de la pandemia, los indígenas han reclamado “estrategias y acciones específicas” para sus comunidades, una demanda que ratifican ahora para la inmunización.

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Esta demanda se justifica en razones como las condiciones estructurales de vulnerabilidad que sufren los indígenas y el hecho de ser pueblos “con culturas propias” para los cuales es “imprescindible un abordaje que integre” la medicina con sus saberes y prácticas ancestrales, idiomas, estructuras organizativas y sistemas de salud, indica el reporte.

También porque para las comunidades indígenas, particularmente para aquellas con un reducido número de habitantes, “evitar el ingreso del virus a su territorio ha sido una cuestión de vida o muerte”, agrega.

ESTRATEGIAS DIFERENCIADAS

Según el informe, las estrategias de vacunación para los pueblos indígenas deben ser diferenciadas para cuatro categorías de “vulnerabilidades” que presentan estas poblaciones, incluidos los que viven en aislamiento voluntario, los que habitan en zonas periurbanas sin acceso a servicios básicos, los que perdieron o debilitaron sus sistemas de vida originarios y los que deben afrontar otras enfermedades como el dengue y la malaria.

El reporte cita como ejemplo la muerte en febrero pasado de Amoim Aruká, último hombre sobreviviente del exterminado pueblo indígena brasileño Juma, por el COVID-19, como prueba de la necesidad de “atender de forma diferenciada y urgente” a los pueblos originarios contra la llegada del virus.

La Filac también reiteró algunas observaciones hechas anteriormente sobre la situación de los pueblos indígenas ante el COVID-19, como la falta de datos oficiales desagregados que muestren el impacto de la pandemia en estas poblaciones, algo que está ocurriendo nuevamente en el caso de la vacunación.

Señaló que sólo en Bolivia, Brasil, Colombia, Guatemala, México, Panamá, Paraguay y Perú se incluyó a los pueblos indígenas y sectores como los médicos tradicionales y las comadronas entre la población prioritaria para recibir las vacunas, aunque el único con cifras desagregadas al respecto es Brasil.

Las organizaciones indígenas han cuestionado la falta de participación y coordinación entre autoridades estatales y estas comunidades y una “enorme carencia de información precisa y con pertinencia cultural” sobre las vacunas.

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También cunde la desinformación en países como Brasil, donde algunas asociaciones de pueblos indígenas han denunciado la circulación de datos falsos para desalentar la vacunación entre estas poblaciones.

Ante ello y a falta de información oficial, las mismas organizaciones indígenas llevan adelante campañas para informar sobre las vacunas, promover la inmunización entre estas comunidades y desmentir la información falsa.

El caso de Costa Rica fue destacado por la guatemalteca Otilia Lux de Cotí, miembro del Consejo Directivo del Filac, donde las vacunas llegaron a un poblado de muy difícil acceso habitado por indígenas bri-bri, quienes se vacunaron en abril pasado.

El informe destaca que esto fue posible mediante la coordinación entre los funcionarios estatales, las autoridades municipales y los líderes indígenas.