Por Yandira Núñez
Como promotor del debate sobre los temas de políticas económicas en la región, Martín Rama, economista jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial (BM) analiza el ecosistema actual como un escenario con indicadores optimistas, pero no vacila al reconocer que la pandemia es un condicionante que retará a los países a balancear el apoyo a las familias, al empleo y a la actividad económica y a la vez, mantener una situación de deuda manejable.

El experto que lidera el trabajo analítico del BM desde una relación activa con los gobiernos, la academia, la sociedad civil y la comunidad empresarial, conversa con Forbes Centroamérica sobre algunos planteamientos del último informe semestral de la organización para América Latina y el Caribe, ‘Volver a Crecer’, donde se plantea que pese a la crisis se mantuvo la apertura de los mercados de capital para la mayoría de los países de la región.

FC: Según datos del Banco Mundial, en 2020 el PIB en América Latina y el Caribe cayó un 6.7% pero se prevé una vuelta al crecimiento de 4.4% para este año, ¿qué aspectos favorecerán este escenario?

Esas cifras corresponden a una crisis en V, donde primero hay una caída muy fuerte y luego una recuperación. Una primera característica de esa V es que, por ahora, la previsión de la recuperación es menor que la caída que tuvimos. Lo que significa que no es que, al cabo de un año, estamos volviendo a donde estábamos, probablemente no.

Con respecto a nuestras previsiones de hace un año, la caída fue más profunda de lo que pensábamos, pero la recuperación es también más fuerte, y hay elementos en el entorno internacional como para ser un poco más optimistas.

El comercio de bienes ha resistido bien; los precios de las materias primas y de los alimentos han subido; las remesas de los emigrantes han crecido; el acceso a los mercados financieros se mantuvo; el crecimiento de China y Estados Unidos va a ser muy fuerte.

Pero también hay razones para ser prudentes. Por ejemplo, el hecho de que no hemos salido de la pandemia, que muchos países todavía no tienen vacunas, que tenemos variantes más difíciles de contener que las iniciales; es decir que hay mucha incertidumbre.

Para competir en la economía global, América Latina y el Caribe se enfrentan a una brecha de inversión en infraestructura. ¿De qué manera impactaría en la productividad cerrar esa brecha?

Sería extraordinariamente importante. Somos una región con un déficit de infraestructura muy grande. Comparado con otras regiones en desarrollo, la parte del producto interno bruto que se destina a inversión es más baja y la que se destina a obras públicas es aún menor.

Uno diría que este podría ser un momento ideal para invertir en infraestructura, se necesita para crecer. Las tasas de interés siguen muy bajas, o sea que endeudarse a largo plazo no es una mala idea pero, al mismo tiempo, tenemos problemas fiscales serios en muchos países.

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Tenemos que mantener un gasto en salud, para enfrentar la pandemia; un gasto en educación porque los niños han estado, en muchos países, fuera de las escuelas por meses, y hay que atender eso.

Hay necesidades sociales y, al mismo tiempo, es difícil subir los impuestos porque no queremos sacrificar el empleo y es tentador decir: ‘bueno pongámosle impuestos a la gente más rica que se favoreció durante la crisis’, pero todos sabemos que eso no es fácil.

Es cierto que invertir en infraestructura sería ideal, pero es también difícil en este momento.

¿Cuáles son las recomendaciones del Banco Mundial para propiciar un mayor acceso a los mercados financieros y amortiguar la recuperación?

Es muy importante acceder a mercados financieros y ahora cuando las tasas de interés todavía son bajas. La primera línea de defensa es lo que pueden ofrecer los organismos internacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario, el Banco Interamericano de Desarrollo. Organismo que ofrecen créditos a muy largo plazo, a muy baja tasa de interés.

Todo el mundo reconoce que son tiempos difíciles, no hay condiciones en muchos de estos préstamos; o sea que utilizar esos recursos es muy importante. Al mismo tiempo, hay que pensar que hoy las tasas de interés están bajas pero pueden no estarlo para siempre.

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La economía de Estados Unidos está creciendo fuerte tiene un programa de estímulo por encima de su crecimiento. Si suben las tasas de interés y tenemos que manejar las deudas con tasas más altas, los problemas se van a complicar.

Por lo tanto, la segunda prioridad es el manejo de la deuda para tener un perfil mucho más suave, para no tener pagos fuertes en los próximos meses y años.

¿Qué contratos sociales deberían darse entre los sectores público y privado para impulsar la reactivación en nuestra región?

Es una pregunta quizás difícil para un economista; un contrato social es una parte de una arquitectura donde toda la sociedad participa. No creo que haya una receta. Pero creo que todos tenemos la percepción de que los gobiernos necesitan legitimidad para tomar las medidas que sean necesarias porque tendremos años difíciles.

Esa legitimidad viene de atender bien los problemas de salud, a las poblaciones vulnerables y más afectadas; pero habrá que hacer elecciones. No podemos seguir corriendo como si esto fuera una carrera de 100 metros.

Mantener los consensos en los meses que vienen será extraordinariamente importante. No sé si mantener los consensos califica como contrato social, que parece algo más grande, pero diría que es un buen punto de partida.

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