Por Ileana Rojas y Marcela Villalobos.

La comunidad de personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI+) libran una lucha centenaria contra la discriminación, señalamiento y censura. Una situación que se traduce en desigualdad estructural, legal y cultural.

El 28 de junio de 1969, un grupo armado de policías entró al bar Stonewall Inn, ubicado en el barrio neoyorquino de Greenwich Village, Estados Unidos, conocido por permitir la reunión de homosexuales y transexuales. Estas redadas eran frecuentes desde los años 50 y 60, sin embargo, esa noche decenas de clientes del Stonewall se negaron a permitir una más de las inspecciones policiales que, con el beneplácito del gobierno, terminaban en violencia y criminalización de los ciudadanos homosexuales y transexuales.

El enfrentamiento causó la detención de 13 personas y varios policías y civiles heridos. Fue éste el detonante para que grupos de activistas comenzaran a reunirse y reclamar, no solo espacios en los que gays, lesbianas y transexuales pudieran manifestar su orientación sin ser arrestados, sino el respeto a sus derechos y libertades civiles.

A pesar de los avances y el momento histórico que significa junio como el Mes del Orgullo, las personas LGBTI+ en el mundo, continúan enfrentando diversas formas de exclusión e intolerancia, aún sin el pleno reconocimiento de sus derechos.

El Banco Mundial señala que a pesar de la carencia de datos (una forma más de violencia al invisibilizar la problemática), la discriminación hacia la comunidad LGBTI+ conduce a la exclusión y esta a su vez tiene efectos adversos tanto en la vida de estas personas, como en las comunidades y economías en las que viven.

Es en este contexto que las empresas se convierten en agentes fundamentales de transformación social y económica. Una empresa líder y exitosa será aquella que sepa reconocer no solo el capital humano como su recurso más importante, sino que, con orgullo, reconozca y respete la diversidad de sus colaboradores, clientes y proveedores, garantizando su dignidad y derechos fundamentales.

Haz que tu empresa salga del closet

Según la Alianza Empresarial para el Desarrollo (AED), en Costa Rica, “trabajar en igualdad y en promoción de derechos humanos, garantiza mejoras en la gestión de riesgo, la fidelidad de los empleados, aumento en la reputación, fortalecimiento de la atracción de talento y un ambiente en el que los colaboradores pueden desempeñarse a su máximo potencial”. Esto construye organizaciones fuertes, sólidas y sostenibles.

Después de la diversidad, viene la inclusión. Las empresas deben crear espacios seguros, donde los colaboradores puedan ser ellos mismos, sin temor a discriminaciones, violencia o represalias de ningún tipo. Todas las personas deben tener la libertad de vivir y expresar su realidad sin miedo y con respeto. 

Estas son algunas ideas básicas para que tu empresa salga del closet:

  • Establecer políticas y procedimientos inclusivos que sean del conocimiento de todos los colaboradores.
  • Instaurar canales de comunicación abierta, pero también sanciones claras y explícitas, ante cualquier tipo de discriminación; es decir, cero tolerancia.
  • Junto con el personal de recursos humanos, diseñar e implementar procesos de reclutamiento que garanticen la selección de talento inclusivo y diverso, basado en capacidades, conocimiento y experiencia.
  • Promover la creación de grupos de colaboradores (comunidades) que incrementen el sentimiento de pertenencia a la empresa y que contribuyan con la educación, estableciendo un lugar de trabajo seguro para todas las personas.
  • Implementar programas de entrenamiento y sensibilización dirigidos a todos los colaboradores, incluyendo un acercamiento especial para los líderes de la organización.
  • Establecer programas de voluntariado (responsabilidad social empresarial) dirigidos hacia la comunidad LGBTI+.
  • Promover el concepto de aliados. Estas son personas que pueden o no pertenecer a la comunidad LGBTI+ pero que están comprometidas con el reconocimiento de los derechos humanos y por ende con la erradicación de la discriminación. Un aliado activo es aquella persona que demuestra empatía y tolerancia como mínimo, pero que idealmente alza su voz, y confronta a quienes discriminan o promueven violencia y exclusión.

¿Por qué hacer este esfuerzo?

Primero porque es lo correcto. La búsqueda de igualdad en derechos humanos no es una competencia entre empresas o una estrategia de mercadeo. Todas las personas somos iguales ante la ley, esto incluye obligaciones y derechos. Todos debemos ser tratados con respeto y tener acceso a las mismas oportunidades, por el bienestar de nuestras familias, comunidades y países.

Segundo, porque el capital humano es el recurso más importante y valioso de cualquier organización.  Una fuerza laboral diversa y productiva representa una ventaja competitiva, permitiéndonos captar el mejor talento disponible para nutrir nuestra organización, garantizando así su crecimiento en el mediano y largo plazo.

Tercero, como lo he dicho en mis columnas anteriores, la innovación florece en la diversidad no en la monotonía. Esto favorece la interacción y satisfacción de los clientes, quienes son también diversos.

Y cuarto, pero no menos importante, porque las empresas somos agentes fundamentales de cambio. Con nuestras políticas y formas de operar impulsamos cambios positivos que marcan la diferencia. Una sociedad sana, inclusiva y productiva es el entorno perfecto para empresas exitosas.

Busca que la tuya sea una empresa líder, ve más allá de cambiar el color del logo de tu compañía durante el Mes del Orgullo. Asume un compromiso real con la comunidad LGBTI+ y reconoce el gran valor de la diversidad en tu equipo de trabajo.

*Las autoras son gerente General Intel Costa Rica  y  representante Ejecutiva del Grupo de Apoyo a colaboradores LGBTI+ Intel Costa Rica

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