En días recientes se dio a conocer que la empresa Airbnb, intentó ocultar un crimen suscitado en uno de los inmuebles que oferta, hecho que le costó la suma de siete millones de dólares.

Esto tuvo lugar en la víspera de Año Nuevo del 2015, en un departamento de Nueva York ubicado en West 37th Street. Una joven australiana de 29 años y su grupo de amigos rentó el piso con el fin de disfrutar los festejos en Manhattan e inmediatamente recogieron las llaves en el mostrador de una bodega cercana para instalarse.

Cuando el calendario dio la bienvenida al 2016, la mujer dejó el bar donde festejaba con sus conocidos y adelantó su llegada al departamento rentado con Airbnb sin saber que un desconocido la esperaba del otro lado de la puerta. El hombre la amenazó con un cuchillo y abusó sexualmente de ella.

Paralizada, la joven no pudo emitir sonido alguno. El agresor huyó llevándose su móvil, pero ella logró contactar a sus amigos con ayuda de un iPad.

Una vez que la policía arribó al sitio, los agentes atraparon al agresor, luego de que éste cometiera el error de regresar y asomarse por la puerta. Con él llevaba una mochila donde guardaba una navaja, un arete de mujer y un juego de llaves del inmueble.

¿Cuál crimen?

El gerente de crisis de Airbnb, Nick Shapiro, se comunicó con la víctima al día siguiente y enseguida llamó a los directivos de la compañía, así como al CEO, Brian Chesky, para informarles de los hechos ocurridos.

Por su parte, el equipo de seguridad trasladó a la chica a un hotel mientras se tramitaba un viaje todo pagado para que su madre viniera de Australia y se encontrara con su hija. A esto se sumaron gastos de salud, asesoramiento legal y pasajes de regreso para su tierra natal.

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El portal Bloomberg Businessweek, notificó que la empresa pagó siete millones de indemnización a la joven, no sin antes firmar un acuerdo que le impidiera hablar del pago o implicar a Airbnb en los hechos. Así, se le permite colaborar con la fiscalía, pero no denunciar a la plataforma.

La información conocida actualmente proviene de una investigación por medio de registros judiciales, documentos confidenciales y entrevistas con testigos cercanos.

Política de seguridad deficiente

Ante los sucesos relatados, se empezaron a cuestionar las políticas de seguridad de Airbnb, puesto que aún no se han definido reglas para que los inquilinos tengan acceso a las llaves de los alojamientos.

Pese a que desconoce el método utilizado por el victimario para hacerse de un duplicado, las teorías apuntan que probablemente simuló ser un huésped y acudió con el encargado de la bodega para solicitarlo.

El informe de Bloomberg recopila una serie de casos similares, desde robos y vandalismo hasta agresiones físicas y sexuales, todas ocultadas por Airbnb a través de acuerdos confidenciales y pagos a las víctimas.

Uno de los documentos que evidenció el portal, muestra que la compañía gastó 50 mdd anualmente para cubrir el pago de anfitriones, invitados, convenios legales y daños a hogares.

Ante esto, la directora de operaciones globales de Airbnb, Tara Bunch, declaró que es difícil evitar este tipo de crímenes: “La gente es naturalmente impredecible, y por mucho que los intentemos, ocasionalmente suceden cosas realmente malas“.

Señala que “sabemos que no se puede detener todo”, pero la respuesta oportuna de la plataforma hace la diferencia.

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“Hacemos un esfuerzo adicional para asegurarnos de que cualquier persona afectada en nuestra plataforma sea atendida”, asegura la ejecutiva. “Realmente no nos preocupamos por el componente de marca e imagen”.

Junior Lee, el violador de la mujer australiana, fue sentenciado a cadena perpetua por agresión sexual depredadora. Su historial arrastraba con 40 condenas más por delitos menores, sin embargo, el joven de 24 años se declaró inocente.