EFE.- Honduras estaría cerrando junio con un millón de personas vacunadas contra COVID-19, dijo este lunes la ministra de Salud, Alba Consuelo Flores, durante el inicio de la quinta jornada de inoculación contra la mortal enfermedad.

La alta funcionaria subrayó que con las últimas vacunas que se han recibido, en quince días Honduras tendría un millón de personas inmunizadas, aunque el proceso sigue siendo lento y el tiempo de aplicación entre la primera y la segunda dosis será de tres meses, según indicaron las autoridades sanitarias la semana pasada.

Por ejemplo, los pacientes que fueron inoculados con la primera dosis a mediados de mayo con la vacuna rusa Sputnik V, a quienes en principio se les dijo que la segunda la recibirían en junio, ahora deberán esperar hasta agosto.

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Lo mismo sucederá con vacunas de otras farmacéuticas y, ante la alta incidencia de muertos y contagios que tiene el país, fuentes médicas de hospitales públicos y privados están pidiendo que se acelere la aplicación de la segunda dosis para que el control de la pandemia marche más rápido.

Flores señaló además que a partir de julio la llegada de vacunas será más sostenible, lo que agilizará la inoculación a nivel nacional.

Hasta la semana pasada, en Honduras, con una población de 9.5 millones de habitantes, de los que se prevé inmunizar al menos al 70%, solamente había sido vacunado el 4% con la primera dosis y menos del 1% con las dos, dijo a Efe el científico Marco Tulio Medina.

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El país centroamericano registra desde marzo de 2020, cuando se comenzó a expandir la pandemia, 6,766 muertos y 253,875 contagios, según el estatal Sistema Nacional de Gestión de Riesgos (Sinager).

Según las autoridades sanitarias, para la quinta jornada de vacunación que se inició hoy y finalizará el 9 de julio, se dispondrá de 758,274 vacunas Pfizer y AstraZeneca, en su mayoría donadas.

Durante la quinta jornada serán vacunadas personas con discapacidad mayores de 12 años, adultos mayores de 65 y la población con comorbilidad de 50 a 59 años, lo mismo que pacientes con enfermedades base como diabetes, hipertensión, hepatitis crónica y del tipo respiratorio, entre otras.