Por Miguel Collado Di Franco*
Cuando se habla de pago de impuestos poco se trata un punto fundamental: la incidencia real de los tributos. Se habla de pagarlos. Y por pagar, el tema se limita a quién realiza el pago al gobierno, el contribuyente. Pero son escasas las referencias de a quiénes impactan, es decir, sobre qué personas inciden. 

En realidad, los impuestos impactan los ingresos de todos los ciudadanos; no sólo de quienes efectúan la acción de pagarlos. La pregunta relevante es: ¿Quiénes sufren las reducciones de riqueza que genera el pago de impuestos?

Es posible afirmar que un impuesto sobre la renta, por ejemplo, afecta tanto a productores como a consumidores. Sin olvidar que en la producción intervienen maquinarias, insumos, terrenos, capital y el elemento fundamental: los trabajadores. El conjunto de estos elementos, es lo que solemos conocer como ‘productores’. 

Un impuesto sobre la renta genera dos alternativas en las empresas: aumentar los precios de los bienes producidos o reducir directamente la compensación a los trabajadores. Ambas medidas buscan mantener la rentabilidad erosionada por el impuesto. 

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Pago de impuestos y su afectación al poder adquistivo

Al hablar de pago de impuestos, cualquiera de las alternativas termina perjudicando la economía de muchas personas, en particular la de los trabajadores. Es preciso tener en cuenta que para el capital es más fácil moverse a otra actividad en busca de mantener su rendimiento, quizá a otro país o jurisdicción, o a una actividad que no esté gravada. En cambio, los trabajadores no tienen esa posibilidad. 

Con la opción primera, la del aumento de precios, el consumidor pagará una parte del tributo. Ese aumento tendrá un efecto sobre el volumen vendido, ya que el comprador obtendrá menos cantidad de bienes por el precio que pagaba antes. 

La reducción relativa en la demanda, comparada con la que existiría sin impuesto, tendrá un impacto más amplio. El impuesto perjudicará a quienes participan en los procesos relacionados: proveedores de insumos, maquinarias, servicios de almacenamiento, de transporte o de financiamiento. 

Menor cantidad de procesos productivos o una reducción de la producción de bienes, se traduce en menos horas de trabajo.

Por la competencia internacional, en el mercado de bienes no siempre es posible realizar un incremento en el precio. Entonces, ¿por qué vía se hará el ajuste producido por el pago de impuestos para obtener el mismo retorno del capital? Por el eslabón más débil: el salario del trabajador. 

En sus roles de consumidores, emprendedores, propietarios, trabajadores, ahorrantes e inversionistas, son los ciudadanos quienes terminan con menor poder adquisitivo. 

En consecuencia, en materia de pago de impuestos, nuestros gobernantes deben tener en cuenta el impacto de éstos y la creación de nuevas figuras impositivas, al momento de tratar de solucionar los desequilibrios fiscales con mayores ingresos tributarios. 

*Vicepresidente ejecutivo del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES)

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