Tras la pandemia, el reacomodo de las cadenas de suministro coloca a con un alto potencial a la industria textil en Honduras, sobre todo en su relación ya significativa con Estados Unidos en este sector.

Jaime Granados, jefe de la División de Comercio e Integración del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), detalla que en ese país ahora hay 21 textileras y 72 empresas de manufactura textil general. Esto, según la Asociación Hondureña de Maquiladores.

En lo que toca a la fuerza laboral calificada apunta que “hay suficiente mano de obra que podría estar disponible en caso de que haya un aumento importante en la inversión y la producción en este sector”.

Las estadísticas de la Oficina de Textiles y Confecciones (Otexa, por sus siglas en inglés) del Departamento de Comercio de Estados Unidos, ya coloca al país centroamericano como el primero en exportaciones textiles a esa nación. Principalmente lo posiciona en playeras, sudaderas y camisas de algodón.

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El receptor de la industria textil en Honduras

Norteamérica es el principal mercado de destino de los bienes de transformación (maquila) de Honduras. En 2020, registró un superávit de 1,221 millones de dólares (mdd) en este sector. “Primordialmente por la demanda de Estados Unidos”, destino de 2,379 mdd, equivalente al 70.1% del total, según el Banco Central de Honduras (BCH).

Al hablar de la industria textil en Honduras, Jaime Granados también recuerda que Honduras es el principal importador de hilo de Estados Unidos.

El jefe de División de Corporativos, de BID Invest, Aitor Ezcurra, destaca que la cercanía de Honduras con Estados Unidos es una de las principales ventajas competitivas. Estima que durante este año, la demanda de textiles hondureños tendrá un crecimiento.

Al finalizar 2020, Otexa dio a conocer que las importaciones de prendas de vestir de Estados Unidos tuvieron una caída de 23.5%. Destacaron las menores adquisiciones de origen chino y hondureño, desde donde se reportaron reducciones de 39.2% y 34.6%, en forma respectiva.

“El segundo trimestre de 2020 fue el más difícil para el mercado textil debido a la pandemia”. La clave es considerar que las inversiones siguen muy fuertes. No ha sido una evolución grande. Hablamos de un crecimiento entre 1% y 2%”, precisa Ezcurra.

Ambos expertos coinciden en que hay un proceso de reconfiguración importante de las cadenas globales de valor, y en la industria textil en Honduras . “Por lo que se espera que la demanda evolucione hacia arriba”, concluye Aitor Ezcurra.

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