Las naciones de Centroamérica y el Caribe requieren políticas públicas que ofrezcan mayores mecanismos de movilidad y acceso a la vivienda, de acuerdo con expertos. Se estima que 110 millones de centroamericanos vivían en asentamientos precarios antes de la pandemia, y que esa cifra creció a raíz de la crisis sanitaria, de acuerdo con la Cepal. Sin olvidar que un latinoamericano debe ahorrar 30% de su salario durante 35 años para adquirir una vivienda de 45 metros cuadrados (m2).

Pablo López, coordinador de Desarrollo Urbano del CAF (Banco de Desarrollo de América Latina, enumera tres ejes urgentes: contar con políticas de mercado más dinámicas, abaratar los costos productivos y establecer alianzas entre los sectores público y privado. La finalidad es “permitir más movilidad y mejorar el acceso a la vivienda en todos los estratos”. 

En ese mismo sentido, el director de la División de Desarrollo Sostenible y Asentamientos Humanos, de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), José Luis Samaniego, señala que no es menos importante abrir el crédito a la vivienda, a través de los propios constructores. Explica que, como se ha hecho con la industria automotriz, el financiamiento puede partir de los propios productores. También menciona que se puede facilitar el acceso financiero a través de mecanismos indirectos. 

Vivienda en un entorno urbano adecuado

Samaniego recuerda que la pandemia evidenció aún más que la calidad de la vivienda “no es la adecuada”. Esa situación ha reforzado la construcción de nuevas narrativas que plantean que la vivienda debe ser parte de “un entorno urbano adecuado”. También plantea que el espacio público juega un rol protagónico. 

Además, se enfatiza la conveniencia de que su construcción también sea parte de un proceso digitalizado, y con materiales bajos en emisión de carbono. 

“Mientras no permitamos la experimentación con los materiales, todo se va a ir a los oligopolios del cemento que son altísimos en emisiones”, observa Samaniego. También se refiere a la producción de laminados de bambú, material que captura carbono más rápidamente, en sustitución de madera y plásticos, en acabados, como un ejemplo exitoso en la región. 

La conectividad de las viviendas nuevas o que se reparan, es otra de las consideraciones en la nueva concepción de una vivienda digna. 

“El uso de Wi-Fi colectivo para las viviendas, de modo que tengan acceso a los servicios y no se abandonen”, ahora es otro requisito, refiere el funcionario de la CEPAL. 

Ambos expertos participaron por separado en el IV Foro de Vivienda LAC 2021, realizado en mayo.