Por Ileana Rojas* y Alba Domínguez**

El desarrollo sostenible, en sus tres ejes: ambiental, económico y social, debe ser el norte de cualquier empresa que quiera ser competitiva. La sociedad y la economía, en su conjunto, viran cada vez más en esta dirección ¡No hay vuelta atrás!

Las metas para 2030 de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible involucra no solamente a gobiernos y actores políticos, sino a todos los participantes de la sociedad, en donde el sector privado tiene una cuota muy importante. Hoy podemos decir dos cosas sin temor a equivocarnos; primero, que las empresas sostenibles serán cada vez más la norma y no la excepción. Segundo, que las compañías de nuestra región deben fijar allí su norte, para ajustarse a las exigencias mundiales que demandan un compromiso real con la sostenibilidad.

Más allá de un tema de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), la sostenibilidad debe estar integrada en las operaciones del negocio; las metas sociales y ambientales deben ser parte de la misión de las empresas, sólo así tendrán viabilidad en el tiempo.

Los retos de la recuperación post Covid-19

 Nos encontramos en un momento difícil, en el que las economías de todo el mundo y más aún de nuestra región, resienten los efectos de la pandemia con aumentos en las tasas de pobreza y desempleo.  Con el panorama actual, muchos podrían pensar que sostenibilidad y rentabilidad no son conceptos que puedan estar alineados, pero como indica la consultora McKinsey, “la sostenibilidad no debe venir necesariamente acompañada de un alto precio”.

Las metas ambientales y sociales deben estar alineadas a las metas del negocio y generar ahorros al lograr mayor eficiencia, impulsar la innovación y de paso mejorar la imagen empresarial.

La ruta está trazada

 Las tendencias mundiales van en la dirección de la sostenibilidad y no puede ser de otra forma, el mundo necesita un respiro.  Los gobiernos tienen en sus manos la posibilidad de generar cambios rápidos y eso ha hecho que hoy los marcos regulatorios sean mayores, exigiendo a las empresas cambios reales.  La disminución en el uso del plástico y el estereofón son solo un ejemplo de esto.

Los grandes inversionistas también están moviendo su dinero hacia empresas e iniciativas sostenibles, no en vano han tomado relevancia en todo el mundo los bonos verdes, créditos verdes y las finanzas sostenibles. Hoy incluso sabemos que la sostenibilidad puede ser un factor clave para la atracción y retención del mejor talento para nuestro negocio y por supuesto, para llegar a los clientes, que también buscan consumir productos social y ambientalmente responsables.

 ¿Por dónde comenzar?

 El cambio debe iniciar en la cultura de la empresa, en la visión y misión del negocio, porque como dijimos al inicio, solo así será sostenible en el tiempo. Hay que empezar por definir cuáles son los retos de la empresa y en función de eso establecer las medidas correctivas. Por ejemplo: si tienen un consumo muy alto de agua en el proceso de producción, se analizan las oportunidades para generar ahorros y en innovación en esa área.  Reciclar es una medida en la que los colaboradores se involucran directamente y puede permear en ellos, para que luego lo implementen en sus casas y comunidades. Involucrar a los equipos de trabajo para que aporten ideas o sugerencias es también de gran valor para la empresa.

Un excelente punto de arranque es explorar cuáles son las certificaciones locales disponibles. Nuestros países también cuentan con programas de referencia para las empresas. En Costa Rica, por ejemplo, el Programa Bandera Azul Ecológica permite certificar desde hogares y escuelas, hasta grandes empresas e instituciones.

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Para las empresas más grandes, que ya están en la ruta de la sostenibilidad, están las certificaciones nacionales como Carbono Neutro y las internacionales como ISO o LEED. Algunas empresas cuentan con la certificación “Carbono neutral+”, que se consigue calculando la huella de carbono y reduciéndola a cero mediante una combinación de medidas internas y el apoyo a proyectos externos para la reducción de estas emisiones. La adopción de prácticas como ésta generará cambios a favor de la humanidad.

Debemos ver este momento como una oportunidad para que nuestro negocio también entre a la ruta de la sostenibilidad que nos permitirá ser competitivos, pero también social y ambientalmente responsables.

*Las autoras son gerente General, Intel Costa Rica y directora Regional para Latinoamérica de Servicios Corporativos, Intel.      

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.