Por Uriel Naum Ávila

Hace cuatro años atrás, en una visita de trabajo a Buenos Aires, caminaba por la Plaza de Mayo cuando una mujer de alrededor de 60 años se acercó a mi para preguntarme dónde podría estar el comedor comunitario más cercano. “No tengo dinero, no hay empleo y tengo hambre”, dijo.

“No sé”, le respondí. “Discúlpeme, no soy de aquí”. Su cara de desesperación aún la tengo clavada en mi mente. Gobernaba Mauricio Macri. La propuesta de cambio que el expresidente prometió cada vez se desvanecía más en esos años, al igual que su imagen de “directivo joven”, de “modernizador de Argentina”, de “redentor de las viejas glorias del país del Cono Sur”.

Desde entonces no ha cambiado nada. En todo caso, se ha recrudecido todo con el gobierno de Alberto Fernández. Ciertamente encontró la casa hecha un desastre, pero sus políticas económicas y sociales están lejos de ser una luz contra la precariedad que vive la población argentina, y más bien, en muchos casos, han sido un factor de decisión para las cientos de empresas que han decidido salir del país o cerrar su operación.

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Lo que ha venido sucediendo en Argentina es tremendo. En 2002, 100 pesos argentinos equivalían a 41.7 dólares. En la actualidad, esa cantidad de pesos equivale a casi 1 dólar. Tan solo para 2021, se proyecta una inflación de 48.4% (como referencia, para países como Uruguay, Brasil o Chile se pronostica una inflación de 7.2, 5.4 y 3.5%, respectivamente).

Algunos de los productos que más han aumentado su precio en el último año y medio, de acuerdo con información de IPC Indec, son: prendas de vestir y calzado, 100%; alimentos y bebidas no alcohólicas, 76.1%; recreación y cultura, 75.1%; transporte 71.6%, y restaurante y hoteles, 68.1%.

En términos macro, la economía argentina cayó 10% tan solo en 2020 y para este año se estima un repunte de 6.5%, insuficiente considerando de dónde se viene. De hecho, lo que parece ser un callejón sin salida se refleja cada vez más en los datos de pobreza urbana que, de acuerdo con datos del Banco Mundial, alcanza al 43% de los habitantes de las ciudades.

De igual forma, el éxodo de argentinos no ha parado desde 2000, como consecuencia de la precaria situación y falta de oportunidades. En ese año, se estimaba que 555,500 argentinos vivían en otros países. Para 2020, esa cifra habría llegado a 1,100,000. España, Estados Unidos, Chile e Italia son algunos de los países donde más argentinos radican en la actualidad.

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¿Cómo parar la caída libre de Argentina? ¿Cómo trabajar en un proyecto que genere un poco de certeza en el futuro? Sinceramente, el nivel de descomposición económica es tal, que ni las políticas de derecha ni las de izquierda parecen ser una salida convincente a la actual situación. El nivel de deuda ya rebasa el 100% del PIB, y si Argentina respira, es gracias al FMI, al que muchos ven como su verdugo.

  *El autor es periodista de negocios en Latam y consultor en comunicación.

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