Por Randy Nieves-Ruiz

Es un “gran sueño propio”, dice el ministro de Salud, Enrique Paris, cuando se le pregunta si Chile, uno de los países del mundo con mayor proporción de su población completamente vacunada contra el COVID-19, está en posición de volver a investigar, desarrollar y fabricar vacunas como hizo desde el siglo XIX y hasta la primera década del siglo XXI.

Pero para retomar el trabajo, dice, primero hay que comenzar con lo básico: envasar, dosificar y luego fabricar, y no solo para consumo interno, sino para que en el futuro los otros países latinoamericanos no dependan de vacunas que les sobren a países más ricos, con los medios para acaparar los últimos avances de la ciencia.

Al 6 de junio, Chile, que ha vacunado ya por completo a casi el 72% de su población objetivo, es el país con mayor proporción de su población inoculada completamente contra el COVID-19 en Latinoamérica. 

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El éxito radica un poco en un golpe de suerte y otro en que el país se movió rápido para adquirir las vacunas, primero mediante la farmacéutica Sinovac, que ya trabajaba con la Universidad Católica en otras vacunas antes de la pandemia,y luego con Pfizer-BioNTech.

El país ya ha administrado más de 17,5 millones de dosis de la vacuna de Sinovac, más de 4,7 millones de Pfizer y más 443 mil de la vacuna CanSino y 373 mil de AstraZeneca, en una ordenada campaña que comenzó a inocular a las personas en orden descendente de edad, trabajadores de la salud, educadores, enfermos crónicos con comorbilidades, a través de una amplia red de centros de salud primarios e instalaciones públicas.

Hasta la fecha han fallecido 33.288 personas en dicho país.

Esto fue lo que dijo Paris a Forbes en Español, al conversar sobre la campaña de vacunación y la posibilidad de que Chile vuelva a fabricar vacunas.

La entrevista fue editada por razones de concisión y claridad.

A raíz de la imagen que ha dejado Chile a nivel internacional en torno a la rapidez de la vacunación ¿Chile ya está listo para volver a investigar, desarrollar y fabricar vacunas?

Nosotros fabricamos vacunas en Chile a partir de 1867, aunque parezca increíble, y se dejó de fabricar vacunas en 2002 o 2004. Erradicamos la polio, la viruela, el sarampión, muchas enfermedades inmunoprevenibles, y obviamente un gran sueño propio es que podamos volver a fabricar vacunas en Chile. No es la primera parte, yo creo que lo primero que tenemos que hacer a lo mejor es envasar vacunas, dosificar vacunas y después comenzar a fabricar. Por el momento eso es un proyecto que no está totalmente dilucidado ni afinado, pero sí hay varias universidades que están entusiasmadas con ese tipo de proyecto (…) personalmente, porque tengo que conversarlo con el Presidente en detalle, a mí me gustaría que en algún momento se volvieran a producir vacunas, no sólo para Chile.

Chile, de hecho tiene una larga tradición de producción de vacunas que comenzó en 1887 con la fabricación local de vacunas contra la rabia y la viruela, hasta que dejaron de producirse en 2005

Para el Ministro, si Chile volviera a producir vacunas debería poner a disposición de otros países latinoamericanos ese conocimiento.

Me he reunido con otras autoridades de salud latinoamericanas y claramente estamos en deuda. Hay muchos países que han tenido dificultades enormes para recibir vacunas. ¿Por qué? porque no producimos vacunas, dependemos de otras latitudes y otros Estados más poderosos del punto de vista económico, que han podido comprar y reservar vacunas. Por eso la iniciativa de Covax es tan importante. Ahí tenemos que contribuir todos los países. Los que puedan menos, menos. Los que puedan pagar más, más, Para que toda Latinoamérica tenga acceso a vacunas. Si no, tendremos que seguir con las fronteras cerradas porque obviamente si un país va más adelantado y otro muy atrasado, va a seguir llegando gente con virus”.

¿Se han iniciado conversaciones con otros laboratorios, además de Sinovac, para fabricar vacunas en Chile?

Respecto a las fabricaciones en Chile, que yo sepa no. Pero CanSino (laboratorio chino) nombró a un laboratorio chileno, Saval, para distribuir vacunas en todo Latinoamérica. Ese es un avance importante.

En vista de que el COVID va a estar con nosotros por mucho tiempo, ¿las autoridades ya trabajan en el desarrollo de una nueva generación de vacunas más dirigidas a atacar distintas variantes, como la vacuna de la influenza?

La mayoría de nuestros ciudadanos fueron vacunados con Sinovac. Es una vacuna que usa virus atenuados, por lo que tiene la característica obviamente de que, como utiliza todo el virus, crea anticuerpos contra todas las proteínas, por lo que hay menos posibilidades en nuestra opinión de que aparezcan cepas resistentes a ese tipo de vacunas.

Una de las teorías es que vamos a tener que colocar una tercera dosis, o que a lo mejor esta podría ser con otro tipo de vacuna. Lo que se trata es generar la mayor cantidad de anticuerpo posibles.

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Creo también que China está fabricando vacunas con ARN mensajero. El virus se va a transformar en endémico, evidentemente, sobre todo si comienza a tener mutaciones más resistentes a las vacunas. Y tal como ocurre con la influenza, vamos a tener que ir vacunando todos los años.

Yo creo que más que la combinación, lo que se está discutiendo más es la aplicación de una tercera dosis porque ha pasado muy poco tiempo, no sabemos con seguridad cuánto tiempo duran los anticuerpo neutralizantes.

¿Cree usted que Chile debiera exigir un carné de vacunación?

Hay dos conceptos: primero un carné verde para circular dentro del país, y un pasaporte verde, que ahí creo que tenemos que conversar en forma continental. O incluso la OMS (Organización Mundial de la Salud) debiera dar las directrices.

A nivel internacional, ¿está a favor que se pida un carné verde a alguien que quiera entrar a Chile?

De todas maneras. Pero ahí eso tiene que ser discutido a nivel de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), OMS, ponerse de acuerdo todos. La aceptación de las vacunas tiene que ser más universal. Europa no puede decir ‘no, la vacuna china no sirve’. Los chinos no pueden decir ‘no, la vacuna Pfizer no sirve’. Entonces ahí tiene que entrar la OMS a dar una directriz más universal, en sentido que las vacunas que estén certificadas por los entes certificadores adecuados, ya sea FDA (regulador estadounidense), EMA (regulador europeo), ISP (regulador chileno), ANVISA (regulador brasileño) sean los que digan ‘sí, esta vacuna es segura, efectiva’. Por lo tanto, todos los que se vacunen con esos tipos de vacunas deberían tener acceso a ese pasaporte, pero eso no nos corresponde a nosotros como país, debería ser un trabajo de la OMS, OCDE o de las entidades supragubernamentales”.

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