EFE.- El papa Francisco aceptó este martes la renuncia del obispo Juan Abelardo Mata, uno de los más críticos del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, cuyo Gobierno ha sido señalado de perseguir a la Iglesia católica.

“El Santo Padre ha aceptado la renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de Estelí (norte), presentada por su eminencia monseñor Juan Abelardo Mata Guevara”, informó la Nunciatura Apostólica en Nicaragua, en una nota de prensa.

El obispo, secretario de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), presentó su renuncia ante Francisco 23 de junio pasado, al cumplir los 75 años, tal como lo establece el Código de Derecho Canónico.

Mata, licenciado en Sagrada Escritura y rector magnífico de la Universidad Católica del Trópico Seco (Ucatse), es un conocido crítico de Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, a quienes les ha recomendado celebrar elecciones transparentes en medio de críticas por un supuesto fraude para una nueva reelección en los comicios del 7 de noviembre próximo, para extender por cinco años el poder que recuperó en 2007.

“Es propio de la fragilidad del corazón humano adecuarse al poder cuando lo ostenta por mucho tiempo”, dijo Mata el 14 de mayo pasado, en un mensaje público, en el que llamó a los gobernantes a tener “la valentía a la manera de nuestro Señor de saber deponer sus intereses y sus egoísmos creando las condiciones para que las elecciones de este año sean una fiesta cívica y transparente”.

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La Nunciatura indicó que la administración de la diócesis de Estelí quedará vacante, a la espera de un sustituto, y nombró como administrador interino al obispo de la circunscripción de Matagalpa, Rolando Álvarez, otro crítico de Ortega.

Las relaciones entre la Iglesia católica y Ortega, que nunca han sido cercanas, y se rompieron en 2018, cuando el presidente nicaragüense acusó a los obispos de planificar un supuesto “golpe de Estado”, tal como le llamó el mandatario a las manifestaciones antigubernamentales de ese año, y que fueron controladas con ataques armados que dejaron cientos de muertos, presos o desaparecidos.

Tras el rechazo de Ortega diferentes templos católicos han sufrido diversos ataques o profanaciones, algunos criticados por el papa Francisco, como el incendio en la catedral metropolitana de Managua que calcinó una histórica imagen de la Sangre de Cristo, de más de 382 años, al pie de la cual San Juan Pablo II se arrodilló y oró en 1996.

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