EFE.- Las economías en desarrollo en regiones como África o Latinoamérica, muy dependientes de la exportación de productos básicos, deben desarrollar sus capacidades tecnológicas para poder salir de la “trampa de las materias primas”, indica un informe de la ONU que sitúa a Costa Rica como modelo a seguir.

El estudio de la Conferencia de la ONU para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD) revela que un 64% de las economías en desarrollo dependen de la exportación de productos básicos y que la situación apenas ha cambiado en los últimos 20 años, pero excepciones como la costarricense marcan la senda que debe tomarse.

“Ese país dependía hasta mediados de los 80 de la exportación de alimentos y ahora vende tecnología o instrumentos médicos, mostrando que hay formas de salir”, destacó, al presentar el estudio en rueda de prensa el experto de la UNCTAD Janvier Nkurunziza.

En 1965, un 83% de las exportaciones costarricenses eran productos alimentarios, sobre todo café y plátanos, pero cuatro décadas después ese porcentaje había bajado al 24% y el principal producto hacia el exterior (26% del total) eran los microcircuitos electrónicos, seguidos de la maquinaria.

“La diversificación ha sido posible gracias a un entorno político que apoya la tecnología, la innovación y el capital humano necesarios”, destacó el informe.

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Nkurunziza subrayó que, pese a esta excepción, Latinoamérica es una de las regiones más dependientes de las materias primas, y señaló que para algunos de sus países la situación es aún más dramática por depender de sólo uno o dos productos básicos para alimentar su crecimiento.

LA TRAMPA DEL PETRÓLEO

“Si sólo se exporta petróleo, como es el caso de Venezuela, puede haber más problemas para salir de la ‘trampa’ que si la exportación es también mayoritariamente de materias primas, pero algo más diversificadas, como le ocurre a Brasil”, subrayó el experto.

El informe también cita ejemplos de países que salieron de la “trampa de las materias primas” en el sureste asiático, como Indonesia, que redujo considerablemente el papel del petróleo en sus exportaciones, o el de Malasia, que pasó de vender principalmente aceite de palma y caucho a destacar por sus manufacturas.

Por contra, algunos países están bloqueados en su dependencia, indicó el experto al citar el ejemplo de Zambia, donde el cobre representa un 80% de sus exportaciones tanto en la actualidad como hace seis décadas.

El informe teme que la pandemia del COVID-19, que aumentó los precios de muchas materias primas, disuada a estas economías de acometer una larga y difícil transformación tecnológica estructural que, sin embargo, UNCTAD ve necesaria para reducir la dependencia de unos mercados tan volátiles como puede ser el del petróleo.

“Los actuales precios elevados de muchos productos básicos no pueden alentar a estos países a producir ‘más de lo mismo’, o de lo contrario serán tan vulnerables a la próxima crisis como lo fueron en esta pandemia”, advirtió la secretaria general de la UNCTAD en funciones, Isabelle Durant, en un comunicado.

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El comunicado señala a China, India, México, Turquía o Vietnam como países aún en desarrollo, pero que ya no dependen de las materias primas para crecer, gracias en parte a un aceptable nivel tecnológico en sectores con futuro como la inteligencia artificial, la robótica, el internet de las cosas o la cadena de bloques.

MATERIAS PRIMAS CON POTENCIAL PARA EL DESARROLLO INTERNO DE COSTA RICA

Nkurunziza sugirió que algunos países pueden aprovechar su exportación de materias primas vitales para estas tecnologías del futuro, tales como el litio, el cobalto o las tierras raras, para alimentar el desarrollo de su economía.

El informe subraya que para fomentar el desarrollo tecnológico en estos países exportadores de materias primas es necesario un papel activo de sus gobiernos, con el fin de resolver problemas estructurales como el bajo nivel tecnológico de su población, las limitadas infraestructuras o la falta de fondos para investigar.

“Es necesaria una voluntad política al más alto nivel y con visión a largo plazo”, subrayó Nkurunziza.

Ello puede traducirse en una mejora de infraestructuras vitales para el cambio, como las conexiones rápidas de internet, cambios legales para fomentar la innovación, y creación de instituciones de investigación.

UNCTAD también pide a las economías desarrolladas que apoyen esta transformación, por ejemplo con la transferencia de tecnología, siguiendo el ejemplo que da el Acuerdo de París, en el que los países desarrollados se comprometieron a financiar la adaptación de las economías en desarrollo al cambio climático. 

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