Por César Addario Soljancic

El Salvador se convirtió, el pasado 9 de junio, en el primer país del mundo en aprobar al Bitcoin como una divisa de curso legal. Este atrevido paso surge de la iniciativa del propio presidente de la República, Nayib Bukele, quien se ha caracterizado por ser un gobernante disruptivo e innovador.

La innovación se presenta a veces como una oportunidad que toca a las puertas, acompañada con incertidumbre, y solo cuando los más osados deciden abrir, con una estrategia adecuada, suele retribuir con réditos.

Este será sin duda el caso de El Salvador. El mero anuncio de que un pequeño país centroamericano, que a algunos les cuesta ubicar en el mapa, adoptaría a la más fuerte de las criptomonedas como divisa válida, llamó la atención internacional.

El lugar en el que se lanzó por primera vez la noticia no pudo haberse escogido mejor: La Bitcoin 2021, en Miami, reunía a las cabezas mundiales de la pujante industria que se ha desarrollado alrededor de la divisa, desde el minado hasta las billeteras electrónicas. Todos estos gigantes del Bitcoin tienen desde entonces los ojos puestos en el país, y muchos han viajado ya para reunirse con el propio presidente.

Desde aquí, se generan prospectos de inversión interesantes. El presidente Bukele ha sabido visualizarlos y ha acompañado el anuncio, y posterior aprobación de la ley, con un ambicioso plan de ampliación de la generación geotérmica del país, con el que surge un plan igualmente novedoso: la instalación de granjas de minería verde de Bitcoins.

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Como cualquier tema nuevo, el de la adopción del Bitcoin generó dudas y preguntas, a las que el presidente Bukele ha salido al paso con una clara explicación dada en cadena nacional de radio y televisión. Expuso el panorama de forma que queda abierta la puerta a oportunidades económicas innovadoras para El Salvador.

La Ley del Bitcoin se trata de nuevas opciones, no de nuevas obligaciones. Abre la posibilidad de que hasta el comerciante más pequeño descubra las posibilidades de transar de forma de forma ágil, segura y barata a través de una billetera electrónica. Incluso permite que poco a poco se incentive el ahorro, potencial inversión de amplio rendimiento, al decidir conservar una porción de los Bitcoins que reciba como pago.

Quedan claro varios puntos positivos de la implementación de la ley: Los salarios y las cuentas bancarias seguirán siendo manejadas en dólares, no en Bitcoin; se creará una billetera digital para las transacciones locales, está app será gratuita y se llamará “Chivo”, una palabra que en El Salvador se asocia con algo bueno, positivo, genial.

Además, al descargar la app y, como incentivo, a cada salvadoreño que se registre en Chivo, se le brindarán US$30 en Bitcoin para que pueda utilizar en cualquier comercio.

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A medida que las autoridades den más detalles y se cuente con el reglamento para la implementación de la ley, las dudas se irán disipando y crecerá el entusiasmo ante esta apuesta sin precedentes, que, en principio, atraerá la inversión extranjera de un mundo virtual no explorado ni explotado aún.

Sin duda, este es un movimiento inesperado, pero que cada día demuestra haber sido acertado. Los grandes pasos de la humanidad han requerido valor e ingenio, y es lo que ahora se combina en El Salvador, de modo que las posibilidades son, a este punto, ilimitadas.

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