EFE.- Las autoridades chinas vetaron la construcción de rascacielos de más de 500 metros de altura y limitaron las torres de más de 250 metros, recogen hoy medios locales.

La Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, el principal órgano de planificación económica del país, informó de que no aprobará más la construcción de edificios que superen los 500 metros de altura, mientras que los de 250 metros serán limitados “estrictamente” y se revisará más rigurosamente si son necesarios y sus medidas de protección contra incendios.

China acoge 44 de los 100 edificios más altos del mundo, según el Consejo de Edificios Altos y Hábitat Urbano.

Tanto Pekín como Shanghái (este), Cantón (sur) y Shenzhen (sur) tienen cada una un rascacielos que figura en la clasificación de los diez edificios más altos del mundo.

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Sin embargo, en algunos casos los promotores tienen dificultades para atraer inquilinos a las oficinas.

La Torre de Shanghái, el edificio más alto de China, con 632 metros, fue completado en 2016, pero la mitad de sus pisos permanecían vacíos en 2018.

En 2020, su ocupación había mejorado hasta el 70%.

También existen algunas preocupaciones respectivas a la seguridad estructural de los rascacielos.

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Hace dos meses, el SEG Plaza, un edificio de 72 pisos en la ciudad meridional de Shenzhen, sufrió unas sacudidas que provocaron su desalojo.

Ese rascacielos permanece cerrado mientras las autoridades tratan de resolver el motivo del temblor. Según la prensa local, se podría deber a que no contaba con amortiguadores de vibraciones.