EFE.- El cierre de los colegios por COVID-19 debe ser “el último recurso”, por el “impacto negativo” que tiene en los menores a nivel “físico, mental y educativo”, aseguró este jueves el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC).

En la actualización de su informe sobre COVID-19, menores y centros educativos, el ECDC considera que “el impacto negativo a nivel físico, mental y educativo en los niños de los cierres proactivos de colegios, así como el impacto económico en la sociedad en su conjunto, probablemente superen a los beneficios”.

El texto dice que el cierre de los colegios “puede contribuir a la reducción de la transmisión del Sars-CoV2”, pero que es “insuficiente por sí mismo para prevenir la transmisión comunitaria” si no va acompañado de otras medidas.

Además, estima que la efectividad de los cierres “parece haber caído en la segunda ola en comparación con la primera”, quizá en parte por una mejora de las medidas de higiene y seguridad en los centros educativos.

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Por su impacto negativo en los menores, el ECDC insta a tomar las medidas necesarias a nivel sanitario para que los menores puedan volver a las aulas con la mayor normalidad posible en el próximo curso escolar.

El texto insiste a este respecto en el hecho de que, para el inicio de las clases, los menores serán el grupo de edad con una menor tasa de vacunación en la UE, con lo que es probable que los casos entre ellos repunten.

“Dado el persistente riesgo de transmisión entre niños no vacunados es imperativo que haya un alto nivel de preparación en el sistema educativo para el curso escolar 2021/2022”, afirma el documento.

Será “esencial”, especialmente por la propagación de la variante delta, más contagiosa, combinar el distanciamiento físico con las medidas de higiene y las “estrategias de testeo”, indica la actualización del informe.

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Considera asimismo preciso adaptar las restricciones al nivel de transmisión comunitaria y la edad de los menores.

El texto recuerda que la transmisión en niños pequeños es menor que en adultos y apunta que las personas entre 1 y 18 años tienen unas tasas de hospitalización, ingreso hospitalario y muerte mucho menores que cualquier otro grupo de edad.