Por Uriel Naum Ávila

Aunque aún no existe una estrategia formal y prevalecen varios desafíos, el sector empresarial ha revalorizado la salud y estabilidad de su fuerza laboral. Y es que la pandemia Covid-19 no solo transformó la forma de consumo, la producción y las relaciones humanas, también modificó los objetivos de productividad de las empresas.

Ahora los reflectores están en los empleados. Su estabilidad y salud física, mental y financiera son prioritarias en un contexto de recuperación económica mundial. Anteriormente este tipo de incentivos, que buscaban fortalecer la atención al empleado, eran solamente paralelos o complementarios.

Pero con la pandemia nuevos retos han llegado, como lo señalan especialistas y la Encuesta de Diagnóstico de Bienestar 2021, elaborada a nivel mundial por Willis Towers Watson.

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El estrés es el principal enemigo de un buen rendimiento laboral y en México, por mencionar a un país de Latinoamérica, el 64% de los empleadores piensa que la pandemia tendrá un impacto negativo en la productividad de los empleados, mientras que 80% considera que la enfermedad afectará su bienestar (salud física y emocional, relaciones sociales y bienestar financiero).

Para apoyar a los trabajadores, las empresas pueden hacer alianzas con otras firmas que ofrecen beneficios a los empleados y que pueden aminorar el trabajo en las áreas de Recursos Humanos. Especialistas en el tema consideran que, aunque aún hay varios cabos sueltos, las empresas se han sensibilizado y de alguna u otra forma han creado nuevas estrategias para solucionar estos retos.

“El impacto dentro de las compañías al brindar más prestaciones y beneficios a sus colaboradores, es el mismo cuando lo hace de forma directa el patrón o a través de alguna alianza, al final el colaborador obtiene más, esto deriva en menor estrés financiero, mayor productividad; inclusive impacta ayudando a bajar el ausentismo y el índice de rotación, siendo este último lo que termina costando mucho más a las empresas, por el tiempo que transcurre para encontrar los reemplazos adecuados y, sobre todo, la curva de aprendizaje“, explica Jesús Razo, director general de mi Anticipo.

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Fortalecer nuevos incentivos, las relaciones laborales y humanas, también será prioridad en este mundo post pandemia para combatir nuevas amenazas, como el ausentismo laboral por depresión y baja productividad, como lo indica José Antonio Lozano Díez, presidente de la junta de gobierno de la Universidad Panamericana y del Ipade Business School: “Hace unos meses el director del banco Berkeley en Londres declaraba que él ya no se imaginaba grandes edificios corporativos donde se concentran 6,000 personas a trabajar todos los días. Un director de banca corporativa me dijo hace unas semanas que, en su área, el home office había aumentado la productividad en casi un 20%, y ya no tenía que pagar el costo de las instalaciones corporativas”.

Para Ana Elena Espinosa, consejera-directora de la Asociación de Profesionales de Desarrollo Organizacional (Prodeso), los incentivos y estrategias que deben buscar las empresas para retener el talento deben apuntar a aspectos como la formación y el desarrollo de habilidades; “hoy más que nunca los colaboradores buscan poseer el conocimiento que les permita mantenerse vigentes sobre las nuevas tendencias que han surgido recientemente”.

Otro incentivo muy valorado en este momento es la Cultura Organizacional, añade Ana Elena Espinosa; “una cultura de trabajo inspiradora, que los motive (a los colaboradores) a dar lo mejor de sí y un plan de desarrollo y carrera atractivo y desafiante es un “plus” en la decisión de ingresar y permanecer en una organización”.

Un tercer incentivo decisivo para la atracción de talento, de acuerdo con la experta en Desarrollo Organizacional, es el Posicionamiento de la empresa como ‘mejor empleador’, con todo lo que conlleva: “endomarketing, una presencia de marca atractiva que sea el reflejo de las prácticas internas de trabajo y que promueva el orgullo y sentido de pertenencia”.

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Aunque son escasas las iniciativas, hay interés de organizaciones de cambiar la relación con sus colaboradores y hasta ahora 36% de las empresas ofrece varios programas de bienestar, aunque no están articulados del todo alrededor de una estrategia. Sin lugar a dudas, y más que nunca antes en la historia, la pandemia también vinculó la productividad con un real fortalecimiento en factor humano.

Para incentivar la productividad, hasta ahora las estrategias más efectivas han sido apoyos y asesoría financiera, atención a la salud mental-física y el fortalecimiento de la resiliencia, pero falta que muchas más empresas de Latinoamérica se sumen a estas nuevas tendencias.

*El autor es periodista de Latam y consultor en comunicación corporativa.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.