El primer ministro israelí, Naftali Bennett, advirtió el martes a Unilever de las “graves consecuencias” de la decisión de su subsidiaria Ben & Jerry’s de detener las ventas de helados en la Cisjordania ocupada por Israel en Jerusalén del Este, según un comunicado de la oficina de Bennett.

La oficina de Bennett dijo que el primer ministro habló con el director ejecutivo de Unilever, Alan Jope, por teléfono y condenó el boicot, anunciado por el fabricante de helados el lunes, como un “paso descaradamente antiisraelí”.

Advirtió que Israel “actuará agresivamente” en respuesta, amenazando al conglomerado británico de bienes de consumo, que adquirió Ben & Jerry’s en 2000, con “graves repercusiones, legales y de otro tipo”.

Le invitamos a seguir nuestra página de Facebook

Unilever se negó a comentar sobre la conversación de Jope con Bennett, pero señaló a Forbes una declaración publicada el lunes en la que la compañía dijo que “siempre ha reconocido el derecho de la marca y su directorio independiente a tomar decisiones sobre su misión social”.
La compañía también dijo que “[acoge con satisfacción] el hecho de que Ben & Jerry’s se quede en Israel”.

ANTECEDENTES CLAVE

Después de meses de silencio en las redes sociales, Ben & Jerry’s, una compañía famosa por sus fuertes posturas sobre temas progresistas, anunció repentinamente el lunes su decisión de poner fin a sus negocios en el “territorio palestino ocupado”. Ben & Jerry’s ha autorizado durante las últimas tres décadas una fábrica en Israel que produce y distribuye helados en el país, así como en los asentamientos israelíes en Cisjordania y Jerusalén del Este.

Los vínculos de la empresa con esos controvertidos acuerdos han provocado durante años la ira de los activistas progresistas, que acusaron a la empresa de hipocresía por su silencio sobre el tema.

Sigue la información sobre la economía y el mundo de los negocios en Forbes Centroamérica

CITA CLAVE

En un comunicado publicado en su sitio web el lunes, el gigante de los helados con sede en Vermont dijo que escuchó las “preocupaciones compartidas con nosotros por nuestros fanáticos y socios de confianza” y consideró “inconsistente con nuestros valores” continuar vendiendo productos en los asentamientos israelíes. .

CRÍTICOS JEFE

La medida provocó inmediatamente la condena del gobierno de Israel. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel criticó el lunes la decisión como “una rendición a la presión continua y agresiva de los grupos extremistas antiisraelíes” y acusó a la compañía de cooperar con el “terrorismo económico”. Mientras tanto, la ministra de Economía de Israel, Orna Barbivai, publicó un video de ella misma arrojando un bote de helado de Ben & Jerry a la basura.

Descarga gratis la edición impresa de Forbes Centroamérica

HECHO SORPRENDENTE

Los asentamientos son una fuente de disputas de larga data entre Israel y Palestina, y la comunidad internacional. Las Naciones Unidas han acusado a Israel de violar el derecho internacional, que prohíbe a una potencia ocupante trasladar su población a territorios capturados en la guerra en virtud de la Cuarta Convención de Ginebra. Sin embargo, Estados Unidos, uno de los aliados más cercanos de Israel, ha adoptado posiciones fluctuantes sobre el tema. La administración Trump revirtió la famosa clasificación de los asentamientos como ilegales por décadas de Estados Unidos, y el presidente Biden aún no ha cambiado la política.