Por Mauricio Fernández*

El Open Banking llega con gran fuerza a Latinoamérica y su capacidad para modernizar, facilitar y ampliar los servicios financieros es una realidad que ya se está experimentando. México y Brasil son los países que están liderando su implementación; sin embargo, Colombia y Chile están promoviendo un marco regulatorio que incentive su uso.

Con este modelo disruptivo las diferentes instituciones tienen la oportunidad de facilitar la experiencia de los usuarios, bien sea de personas naturales, pymes o grandes organizaciones. Su propósito es promover un mejor acceso a productos financieros, con grandes beneficios como pueden ser un menor costo en los procesos y una mejor interacción con la banca.

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Esta tecnología permite que las personas adquieran servicios bancarios y elijan el tipo de oferta que mejor se acomode a sus necesidades, también puede realizar pagos por medio de redes sociales y servicios de mensajería instantánea de forma segura. El nivel de experiencia es tan completo y versátil, que gracias a la banca abierta un cliente tiene acceso a un crédito de una determinada institución, sin tener necesariamente una cuenta con la entidad.

Esta herramienta tecnológica da a las instituciones financieras, bajo el previo consentimiento de los usuarios, en cualquier parte de la experiencia, la posibilidad de usar su información y datos bancarios a través de las aplicaciones (APIs).

Una mejor experiencia para los usuarios 

En los últimos años las APIs han alcanzado un espacio importante y estratégico en la industria financiera, como parte de la adopción de nuevas tecnologías, y están siendo aprovechadas para crear estrategias de canales y aliados. Esto, con el fin de ayudar a simplificar los procesos, y dar acceso unificado a los usuarios para comprobar el balance de una cuenta, obtener historiales transaccionales, gestionar pagos, recibir asesorías financieras, solicitar un préstamo o ingreso a un producto de un tercero asociado, y todo desde una sola aplicación, bajo la comodidad de un teléfono inteligente o una tablet. 

Las oportunidades para la inclusión financiera, las finanzas integradas y creación de alianzas con las neobancos, son parte de una estrategia de innovación que hacen de la región un territorio con múltiples oportunidades. Estas modelos ofrecen propuestas modernas adaptadas al mundo digital y a los teléfonos inteligentes. Su alcance ha establecido un nuevo punto de referencia para el futuro mercado bancario.

Latinoamérica cuenta en la actualidad con una oferta de más de 52 bancos digitales, hace una década esta cifra no superaba el dígito. Hoy existen más de 400 entidades de este tipo en el mundo, de estos, 18 tienen una valoración de más de un billón de dólares 

La seguridad, una prioridad  

Para lograrlo los bancos necesitarán dar acceso seguro a las API y así poder ofrecer servicios financieros con valor agregado y customizados según sus necesidades, mediante la incorporación de soluciones como puede ser la Directiva de Servicios de Pagos revisada (PSD2), que busca crear un entorno en el que las instituciones puedan innovar y prestar servicios con valor añadido para los usuarios, y que a la vez que protegen sus datos confidenciales.

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Gracias a su implementación los servicios de pago, tienen la posibilidad de concentrarse en crear un entorno seguro para su cliente, bajo un modelo que estimule a la banca y a los terceros aliados para que ofrezcan servicios complementarios.

El Open Banking promueve la competitividad en el sector y hace que, para conquistar y mantener a los clientes, tanto nuevos como actuales, las instituciones financieras realmente deban destacarse, creando soluciones enfocadas en atender las necesidades reales de las personas. 

*El autor es director de Operaciones Américas de BPC Banking Technologies.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.