Por Jeffry Garza / La República

La conquista del espacio abrió un nuevo capítulo en la carrera espacial, pero a diferencia de lo suscitado durante la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética, esta vez el objetivo es el turismo y los protagonistas no son políticos, sino magnates con cheques en blanco.

No obstante, debe haber regulaciones, así como consideraciones ambientales para el crecimiento de una industria aeroespacial masiva, para que esta no vaya en perjuicio de otras preocupaciones globales, como el cambio climático, según expertos y científicos costarricenses.

“Hasta que no existan tecnologías lo suficientemente eficientes y sostenibles que aseguren el bienestar y protección de nuestro planeta, no creo que el turismo masivo sea de beneficio para el planeta. Es importante no confundir ni combinar el desarrollo tecnológico y científico con turismo masivo, por eso se debe regular urgentemente el uso y explotación del espacio”, dijo Andrea Jiménez, ingeniera biomédica y consultora internacional.

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Y es que Jeff Bezos, fundador de Amazon, Richard Branson, propietario de Virgin Group y Elon Musk, líder de Tesla y SpaceX, ambicionan hacer del turismo espacial algo accesible, al menos desde el punto de vista técnico.

La carrera de los tres magnates contribuye considerablemente al avance de los viajes espaciales, coinciden expertos, pero debe avanzarse con cautela.

“Definitivamente son un aporte a la investigación y el desarrollo espaciales, estos viajes requieren de avances en tecnología e ingeniería para ser exitosos”, detalló Leroy D. Larry, astrofísico radicado en Costa Rica y antiguo miembro del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA.

El primer paso lo dio Branson, quien el pasado 12 de julio ascendió a 85 kilómetros (km) a bordo del avión-cohete Unity, experimentando varios minutos de ingravidez.

Bezos también fue al espacio, dos semanas después, a bordo de la nave New Shepard, llegando hasta la Línea de Kármán, a más de 100 km de altura y experimentando cuatro minutos de ingravidez.

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“Superar la Línea de Kármán y experimentar la ingravidez son técnicamente los criterios aceptados para decir que estuviste en el espacio. En el caso de Branson, aunque no llegó hasta el límite de los 100 kilómetros, el gobierno de los Estados Unidos siempre ha reconocido que el límite del espacio está a 80 kilómetros y considera astronautas a todos aquellos que superen esa barrera”, explicó Roy Ramírez, líder del proyecto espacial Polaris.

Branson ya ha vendido billetes para viajar al espacio a más de 600 personas por $250 mil cada uno, para un vuelo de 90 minutos.

Mientras tanto, Bezos ha dicho poco sobre cómo pretende comercializar su negocio y Musk sigue entrenando pasajeros para lo que será el primer lanzamiento de una misión de civiles al espacio exterior.

SpaceX, de Musk, fue la primera empresa privada en lanzar su propio cohete al espacio y ambiciona también en ser pionera de las misiones hacia Marte.

*En alianza con La República