Suena el despertador, es la una de la mañana. Apenas se coloca un jersey, monta la bici fija y comienza a pedalear hasta las cinco. Con un poco de luz de día, esta guatemalteca poderosa sale para seguir pedaleando una hora más y luego bajarse a correr. Falta un mes para el Ultra MX 515 Non-Stop 2021, una de las pruebas deportivas consideradas más fuertes: 10 kilómetros (km) a nado, 421 km de ciclismo y 84 km corriendo, sin parar.

El 30 de abril, en Zacatecas, México, la guatemalteca Michelle Echeverría, de 28 años, cruza la meta e impone un récord mundial de 34 horas, 50 minutos y 51 segundos. Se convierte así en la primera mujer del mundo en completar y ganar, en la rama femenil, la dura competencia dentro del tiempo reglamentario de 36 horas.

Su apariencia es la de una joven menuda y dulce. Pero durante la conversación se revela poseedora de una enorme fortaleza espiritual y mental. Esto, sin duda, complementa su fuerza física de alto rendimiento. Durante los primeros cuatro meses de 2021, ganó en la rama femenil la competencia Ultraman La isla, también de 515 km, pero realizada en tres días. Luego se coronó mundialmente con el Non-Stop, en Zacatecas. Suma, al menos, seis ultra triatlones en su trayectoria.

Le invitamos a leer: ¿Mujeres poderosas o a empoderar?

El camino de una guatemalteca poderosa

Para llegar hasta ahí, confiesa que ha requerido más que entrenamiento físico. Su propia condición de mujer, estudiante, joven y su complexión delgada, e incluso en algún tiempo la enfermedad, pues debió hacer frente a la anorexia, fueron enormes desafíos. Incluso le fue prohibido realizar ejercicio por prescripción médica, pero lejos de detenerse, Michelle se certificó como coach y nutricionista deportiva.

Renunció a sus estudios de mercadotecnia en el extranjero, para volcar su vida al triatlón. “Este deporte es tan perfecto para mí, va tan de la mano con mi personalidad y la manera en que veo la vida que no es difícil. No me complico en pensar ‘¿qué hago aquí?, ¿será que lo logro o no?’ Siempre he entrado a las competencias con mucha autoestima. Esa es mi estrategia, y no me alimento del ego, me alimento de la idea de que sé que puedo”, dice esta guatemalteca poderosa.

Le invitamos a leer: Las arquitectas latinoamericanas derriban barreras

Las raíces de una atleta

La convicción le viene por su padre, también triatlonista, y la libertad y motivación brindadas por su mamá. “Desde chiquita he pensado que soy invencible y, aunque me tropiezo mil veces, tengo un ejemplo perfecto”, recuerda.

Michelle tiene una llave al éxito. “Poner un pie enfrente del otro, levantarte todos los días y sonreír. El secreto es que de verdad me gusta lo que hago”, explica.

Así, comienza sus jornadas, en medio de la naturaleza: “Yo veo la Creación, y pienso que es una dicha poder estar ahí, en silencio. Estás en un gran vacío, y empiezas a llenarlo, aceptando y admirando”.

Esta guatemalteca poderosa confiesa que en esos momentos el triatlón le ha dado una gran lección: la humildad ante la grandeza.

Le invitamos a seguir nuestras historias en: YouTube Forbes Centroamérica