Europa, la luna helada de Júpiter podría tener el potencial de sustentar la vida humana del futuro y para confirmar esto, la NASA ha confirmado el lanzamiento de la Europa Clipper, cuyo plan es dar con la órbita joviana en 2030.

Recientemente anunciado, la NASA dio cuenta que está lista para lanzar su nave espacial en 2024, en la parte trasera del cohete SpaceX Falcon Heavy de Elon Musk, lo que le costará a la agencia espacial aproximadamente 178 millones de dólares.

El punto es que la nave de SpaceX, es la alternativa más económica en comparación con lo que le habría costado a la NASA usar su cohete Space Launch System (SLS).

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Oportunamente el Congreso de los Estados Unidos indicó que serían 2,000 millones de dólares desprendidos del presupuesto en época pendémica, por lo tanto, así fue que SpaceX fue la elegida para concretar la misión.

La misión fue planificada con el objetivo de determinar si Europa alberga condiciones adecuadas para la vida humana, dice la NASA en la web de la misión.

El Clipper llevará consigo un “conjunto de instrumentos avanzados” para explorar su composición, la gravedad, el polvo atmosférico y su campo magnético, además de la búsqueda de agua.

Otros objetivos incluyen obtener “imágenes de alta resolución de la superficie de Europa” y detectar “signos de actividad geológica reciente o en curso”.

En este sentido, el equipo también espera aprender más sobre la capa helada y el océano de la luna, debido a que la nave pasará unas 40 o 50 veces cerca en su periplo de órbita de observación.

Vale decir que el lanzamiento de la Europa Clipper está previsto para octubre de 2024, desde el Complejo de Lanzamiento 39A en el Centro Espacial Kennedy de la NASA, en Florida.

Si todo sale según lo planeado por la agencia y SpaceX, se estima que la nave llegará a la órbita de Júpiter en abril de 2030, poco más de cinco años después de su lanzamiento.

Los técnicos e ingenieros del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA trabajaron juntos el 12 de septiembre de 2019 para unir tubos térmicos a un panel construido para la nave espacial Europa Clipper de la NASA por el Laboratorio de Física Aplicada (APL) de la Universidad Johns Hopkins. El tubo controla la temperatura del orbitador mientras viaja. Foto NASA.

La Europa Clipper de la NASA alcanzará Júpiter en 2030

El alcanzar la órbita de Júpiter en 2030, la nave espacial Europa Clipper de la NASA realizará un estudio detallado para determinar si la luna helada podría albergar condiciones adecuadas para la vida.

Después de cada sobrevuelo, la Clipper enviará su carga de datos a la Tierra a la vez de numerosa información para determinar cambios en la trayectoria del satélite en caso de hallarse regiones que despierten curiosidad y necesiten más estudio.

Técnicos del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA verifican el ajuste de los cilindros del núcleo del módulo de propulsión de la nave espacial Europa Clipper de la NASA el 15 de octubre de 2020. Los cilindros apilados contienen los tanques de propulsión y los motores de cohetes que impulsarán al Europa Clipper una vez que abandone la atmósfera terrestre. Foto: NASA / Barbara Lambert.

La altitud de navegación de la Europa Clipper variará de 2,700 a 25 kilómetros, sobre la superficie de la luna en la aproximación más cercana y la mayoría de los sobrevuelos serán por debajo de 100 km.

La nave espacial también pasará junto a otras dos grandes lunas jovianas, Ganímedes y Calisto, que contribuirán a dar forma y redirigir su órbita, de acuerdo a la NASA en la web de la misión.

La Clipper en construcción tiene 5 metros de altura y sus paneles solares se extenderán 30.5 metros de punta a punta. Al momento del despegue, tendrá una masa de aproximadamente 6,000 kilogramos, incluido el combustible para el viaje.

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En detalle, la carga útil de la Europa Clipper incluirá cámaras y espectrómetros para producir imágenes de alta resolución y mapas de composición de la superficie y la delgada atmósfera de Europa, además de un radar de penetración de hielo para buscar agua subterránea, además de un magnetómetro y medidores de gravedad para medir el campo magnético de la luna y desbloquear pistas sobre su océano y su interior profundo.

Existen certezas que operarán como punto de partida para los investigadores: en 2012, el telescopio espacial Hubble, recientemente vuelto al servicio, observó los componentes del vapor de agua sobre Europa, proporcionando la primera evidencia sólida de columnas de agua en el satélite.

Si las columnas existen, y si están vinculadas a un océano subterráneo, ayudarán a los científicos a investigar la composición química de Europa y el potencial del océano para albergar vida.