Por Uriel Naum Ávila

Si antes de la Covid-19 era difícil la adopción tecnológica en áreas de Manufactura y Servicios en muchas de las empresas de América Latina, resultaba casi impensable que las áreas de Capital Humano, a la que muchas empresas siguen llamando “Recursos Humanos”, pudieran un día digitalizarse.

Pero la pandemia lo ha cambiado todo, un ejemplo de esto es que para el 73% de las organizaciones la tecnología fue su gran aliado para gestionar su Capital Humano en 2020, de acuerdo con el estudio Los retos del Capital Humano 2020-2021, de VenturesSoft, en el que se consultó a 50 empresas de más de 200 empleados.

Era evidente que esta transición tenía que ocurrir, aunque nadie pensó que sería de forma tan acelerada. El home office, y con ello el trabajo a distancia, ha modificado para siempre los métodos tradicionales con los que, por ejemplo, se medía el desempeño de la gente o su asistencia al trabajo.

Es esto lo que explica que, según el mismo estudio, la falta de herramientas tecnológicas como laptops, internet y software en la nube, así como de herramientas de control de tiempos e integración de nuevas tecnologías (8%), sean hoy por hoy uno de los grandes retos de las organizaciones.

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Otro dato relacionado es que el 88% de las organizaciones implementó solo dar avisos a los jefes directos su hora de entrada y salida y solo el 6% usó plataforma de gestión de proyectos para contabilizar el tiempo destinado a sus tareas.

“Sobre la gestión de vacaciones, días de descanso, ausencias y horas extras, el 47% lo hizo de manera manual y/o a través de solicitudes vía correo y el 40% a través de su plataforma para realizar solicitudes”.

El dato contundente es que 23% de las organizaciones, a pesar de contar con herramientas tecnológicas, considera que no son lo suficientemente robustas para poder cumplir con sus tareas diarias, “sobre todo cuando el esquema laboral pasó a ser casi 100% remoto”.

Son muchos los aspectos donde la tecnología muestra su impacto en esta área que parecía destinada a vivir en el pasado y ser tan irrelevante tecnológicamente como la bodega de insumos de limpieza. Se observa en la digitalización de la nómina, en información del personal, en expedientes electrónicos, en comunicación interna y en mejora de flujos de trabajo, por ejemplo.

“Donde viene otro cambio tecnológico es en la población que tiene un smartphone, que es el 90% de las personas. Esto impactará en la comunicación entre colaboradores y empresas; también en aplicaciones para registrar entradas y salidas, pero a distancia, y hasta en el hecho de pedir vacaciones por esta vía, pues es un acto que incluso de manera tradicional marca tensión entre empleadores y empleados”, comenta Jorge Kramis, director general de VenturesSoft México.

Para este directivo, un salto tecnológico mayor en áreas de Capital Humano vendrá de la mano de la Inteligencia Artificial, a través de la cual, por ejemplo, se pueden seleccionar hojas de vida de posibles candidatos a puestos dentro de la organización y es la Inteligencia Artificial la que elige al que podría ser el más adecuado para el cargo.

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“Los gerentes ya no tendrán que estar vigilando a sus empleados y sus horarios. Dentro de muy poco tiempo el supervisor podrá ver desde su teléfono cualquier parte de la planta y verificar la productividad de su equipo de trabajo”, asegura Jorge Kramis.

La tecnología exponencial camina apresuradamente por todas las áreas de la organización y es claro que en la mira está la de Capital Humano. Claramente no basta con el hecho de que se multipliquen el número de soluciones digitales, sino que la adaptabilidad de la organización a éstas tenga lugar a través de procesos de cambio exitosos. La realidad es que no todas las empresas parecen preparadas para ello y para poner en el centro lo más importante que no es la tecnología, que solo es una herramienta, sino el capital humano.

*El autor es periodista de negocios y consultor en comunicación corporativa.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.