Reuters.- Las protestas contra el Gobierno que estallaron el mes pasado en Cuba podrían dañar la frágil economía doméstica de la isla a medida que las relaciones con Estados Unidos se deterioran aún más, pero podrían, a su vez, acelerar el ritmo de las reformas, dijeron expertos.

Miles de personas salieron el 11 de julio a las calles en La Habana y otras ciudades para expresar su enojo por la escasez generalizada de alimentos, medicamentos y otros bienes básicos, así como los frecuentes cortes de energía y la falta de libertades civiles.

Aunque el gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel sofocó rápidamente los disturbios, el mandatario estadounidense, Joe Biden, calificó a Cuba de “estado fallido” y ha sancionado al Ejército y la Policía de país, cerrando la puerta de golpe a un regreso de la esperanza en la era de distensión emprendida bajo el mandato del expresidente Barack Obama.

Sigue la información sobre la economía y el mundo de los negocios en Forbes Centroamérica

“El resultado negativo de las protestas del 11 de julio es que las esperanzas de que el gobierno de Biden levante al menos las sanciones de la era Trump se desvanecen”, dijo Omar Everleny, economista cubano y exprofesor de la Universidad de La Habana.

“Lo positivo es que indica que tenemos que hacer lo que tenemos que hacer en términos de mejorar la economía sin esperar a Estados Unidos”, agregó.

Desde las protestas, que fueron las primeras de este tipo en Cuba desde la década de 1990, el Gobierno ha prometido acelerar la aprobación de regulaciones muy esperadas que otorgan estatus legal a las pequeñas y medianas empresas existentes y futuras.

También ha anunciado varios ajustes a la economía centralizada y controlada por el Estado, que incluyen permitir a los viajeros traer cantidades ilimitadas de alimentos y medicamentos libres de impuestos y permitir que los residentes vendan productos nuevos y usados.

A los ejecutivos extranjeros, sin embargo, les preocupa que las protestas de julio hagan aún más difícil trabajar con Cuba, que ha sido casi totalmente excluida del sistema financiero internacional por las sanciones impuestas por Estados Unidos.

“Ahora, los funcionarios siempre conservadores tienen una razón más y nuevas sanciones para hacer casi imposible incluso la banca simple”, dijo un empresario europeo con años de experiencia en la isla bajo condición de anonimato.

Ricardo Torres, un economista y profesor de la Universidad de La Habana, dijo que la reputación de Cuba como país estable se había visto empañada por las manifestaciones del 11 de julio, “quizás desanimando a los inversionistas extranjeros e incluso a los empresarios locales”.

“MUCHAS REGLAS”

La economía cubana dependiente de importaciones y bajo un embargo comercial de Estados Unidos durante casi seis décadas, se ha visto restringida aún más por las sanciones impuestas por la administración del expresidente Donald Trump, mientras las consecuencias de la pandemia de coronavirus se han sumado a los problemas.

El sector turístico local, una fuente clave de ingresos extranjeros, ha estado cerrado durante gran parte de los últimos 18 meses. Mientras, la economía cubana se contrajo un 10,8% en 2020, según cifras oficiales.

Y cayó otro 2% en los primeros seis meses de 2021 en comparación con el mismo período del año pasado, con una caída en las importaciones de alrededor del 40% en los últimos 18 meses.

Díaz-Canel, que reemplazó a Raúl Castro en 2018, culpó de las protestas del mes pasado a Estados Unidos, al acusar a Washington de intentar un golpe suave, aunque también señaló que estaba abierto a reformas y una reevaluación de las políticas de Cuba.

El Gobierno ha admitido tener una gran necesidad de ayuda ya que un aumento del COVID-19 impulsado por la variante Delta, amenaza con abrumar el sistema de salud y socavar la poca actividad económica que existe. La crisis ha llevado a China, Rusia, México, Vietnam y otros países a enviar ayuda a Cuba.

El gobierno cubano declaró el estado de emergencia hace un año y dijo que priorizaría el desarrollo de las vacunas COVID-19, la producción de alimentos, la descentralización de las empresas estatales y el crecimiento del sector privado.

Pero las reformas están tardando demasiado en implementarse y toda la economía está sobreregulada y es burocrática, dijo un inversionista europeo que también prefirió el anonimato.

“Necesitan hacer las cosas rápidamente. Hay tantas reglas, y todos están aterrorizados de romperlas”, añadió el inversionista, al señalar como falla del sistema que en una granja de cerdos estatal los animales estén muriendo porque se necesita un permiso para comprar alimentos.

“Necesitan emitir algún tipo de decreto que no solo les permita a los gerentes actuar y pedir permiso más tarde, si es que lo hacen, sino que los castigue si no lo hacen”, apuntó.

Le invitamos a seguir nuestra página de Facebook

Everleny, como muchos otros economistas locales, dijo que apoyaba las reformas, pero agregó que el gobierno necesitaba hacer más.

“Necesitan eliminar todos los obstáculos a las empresas privadas y permitir que cualquiera cultive y venda alimentos ahora sin una burocracia y permisos (…)”, afirmó.