Por Brayan Bolaños B.

Latinoamérica debe impulsar la transformación digital en la educación para cerrar las hasta ahora profundas brechas que provoca la desigualdad en cuanto al aprendizaje, esto, en gran parte, porque la digitalización en América Latina ha sido un proceso sumamente lento. Este rezago tecnológico provoca un vertiginoso círculo vicioso que impide el crecimiento en muchas áreas ya que esas mismas brechas son las que nos separan del acceso al desarrollo. 

La educación, en general, es un asunto público y su crecimiento ha sido lento y costoso. Si bien es cierto que son muchas las universidades y escuelas que cuentan con material digital, dispositivos y aplicativos para mejorar la experiencia de aprendizaje, esa no es la tónica general.

Impulsar una educación práctica, dinámica y sobre todo creativa, es un reto en el que debemos enfocarnos, ya que la digitalización está mostrando nuevos métodos para los procesos de enseñanza y está poniendo en duda los procesos tradicionales. 

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No es de recibo que en el siglo XXI centros educativos aún se empeñen en aplicar la memorización sin evaluar la capacidad del estudiante para deliberar por su propia cuenta. En un entorno digitalizado se apuesta por la creatividad.  Esto se debe a que en un medio digital la aplicación y los tiempos pueden extenderse dependiendo del ritmo de aprendizaje de cada estudiante. Además, no se basa en patrones concretos de enseñanza y en un mismo método para toda la clase, sino que apuesta por una educación personalizada e individualizada.

De manera dinámica, el alumno puede descubrir y aprender en base a su creatividad y su capacidad de reflexionar. Con la transformación digital en la educación se establecen métodos basados en la reflexión y en la práctica.

Estamos en tiempos donde todo avanza aceleradamente. En 2011, en Estados Unidos, se hizo una encuesta a tres diferentes grupos: académicos, tecnólogos y estudiantes, acerca de cuándo se daría la transformación digital. Las respuestas fueron muchas y variadas. Los académicos o profesores universitarios básicamente afirmaron, que esta se daría, pero que sucedería en 10 o 20 años; los tecnólogos dijeron que sucedería en 5 o 10 años; y los estudiantes, en un lapso de entre 2 y 5 años. Si esa pregunta se hubiese hecho hoy, la respuesta sería: estamos viviendo la transformación digital. Hemos sido testigos de cómo, en estos últimos años, las universidades, colegios y escuelas, han tenido que pasar de la presencialidad a la enseñanza 100% digital. Es en este punto donde el reto se presenta en la educación actual, porque tenemos profesores y políticos nacidos y educados en el siglo XX, y alumnos que nacen y se educan en el siglo XXI. Esto hace que, lamentablemente, algunos de nuestros políticos sigan mirando al pasado cuando desarrollan leyes y reglamentos para el sector, mientras vemos cómo la tecnología va en una dirección opuesta.

Los sistemas digitales de educación refuerzan la autonomía del aprendiz. El estudiante, bajo su propia responsabilidad y ritmo, aprende de los temas propuestos y según la línea de aprendizaje del plan educativo. Esto no significa que los tutores puedan dejar toda la tarea al estudiante. Más bien todo lo contrario, el tutor deberá entonces adaptarse al nuevo ciclo digital y usar el tiempo que malgastaba en clases generalizadas para aprender nuevas tecnologías y estrechar lazos con el alumno.

Las nuevas tecnologías permiten al profesor estar en constante comunicación. A través del chat, del email, del vídeo-chat, u otros medios de comunicación instantánea, y esto permite, tanto al profesor como al alumno, permanecer en contacto sin importar el lugar donde se encuentren.

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Es mi criterio, que esta nueva modalidad compromete e involucra más al docente, tanto en una constante actualización de conocimientos, como en un interés manifiesto por el avance del alumno, por lo que se pone a prueba la vocación y son varios los aspectos que toman relevancia por ambas partes.

Me atrevo a afirmar que el reto no es sólo tecnológico, sino también vocacional, y humano. Una tarea integral es la que tenemos por delante.

*Project Manager Independiente de Costa Rica