Por Uriel Naum Ávila

Cuando la situación parecía mejorar, las cosas se pusieron peor. Esa es la realidad para Centroamérica en términos de desarrollo humano en la era pos Covid, donde el futuro no pinta nada bien.

Los avances en la materia antes de la pandemia se venían dando en áreas como combate a la pobreza, generación de electricidad con fuentes renovables y estrategias contra la violencia (venía de dejar de ser la región más violenta del mundo, un hecho no menor).

¿Dónde está hoy Centroamérica parada en cuanto a desarrollo humano? Un informe reciente del Programa Estado de la Nación (PEN) que lleva por nombre Estado de la Región 2021, es claro al respecto.

Una de los aspectos que sobresalen es que hay un deterioro casi general en cuanto a la evaluación de la democracia. Solo en Costa Rica el índice tiene un ligero crecimiento, mientras en Panamá se mantiene. República Dominicana, El Salvador, Honduras, Guatemala y Nicaragua muestran una disminución en este índice.

Para una región a la que le ha costado literalmente sangre desarrollar instituciones democráticas, resulta preocupante que los indicadores señalen que se va en sentido contrario en la mayoría de los países.

Sigue la información sobre la economía y el mundo de los negocios en Forbes Centroamérica

Curiosamente, el gasto militar en Centroamérica registró crecimiento en 2019 con respecto a 2010. Una tendencia que vale la pena seguir en una etapa en la que se necesita de más educación y empleos.

Justo respecto a las tasas de desempleo, las proyecciones para 2021 se mantienen altas en la mayoría de los países. En Belice, 20.9; Costa Rica, 18.5; El Salvador, 9.5; Honduras, 4.9; Nicaragua, 11.1; Panamá, 10.1, y República Dominicana, 8.  

“Los países, que ya tenían limitados márgenes de maniobra fiscal fruto de los elevados déficits, tuvieron que recurrir a un todavía mayor endeudamiento público para financiar las intervenciones necesarias para hacer frente a la crisis sanitaria”, señala el resumen ejecutivo del informe del Programa Estado de la Nación.

Además del retroceso en la mayoría de los indicadores de desarrollo humano sostenible, no hay que dejar de lado temas del entorno que impactarán negativamente en la calidad de vida de los centroamericanos en el mediano y largo plazos, como lo es el cambio climático, que además de amenazar la producción agrícola, podría acrecentar en los siguientes años la migración intraregional.

Descarga gratis la edición impresa de Forbes Centroamérica

Por donde se vea, la situación para Centroamérica no es nada sencilla de resolver. Los esfuerzos individuales de los países parecen insuficientes, y solamente con esfuerzos en bloque podrían avanzar con acciones de mayor contundencia. Lo lamentable es que, en los hechos, a ninguno de los gobiernos de la región parece importarle realmente la integración.

*El autor es periodista de negocios de Latam y consultor en comunicación corporativa