Por Lucero Chávez Quispe / Forbes Colombia

Moody’s informó este miércoles que rebajó la calificación de la deuda externa del Perú de A3 con una perspectiva negativa a Baa1 con perspectiva estable. Se trata de la primera rebaja que sufre el país en 20 años. 

La agencia calificadora informó en un comunicado que observan un ambiente político continuamente polarizado y fracturado, lo cual ha elevado el riesgo político y llevado a un deterioro progresivo de la fortaleza institucional del Perú durante los últimos dos años. Esta observación ya la había adelantado en mayo, cuando cambió la perspectiva de la calificación de la deuda soberana peruana de estable a negativa. 

“Estas condiciones han afectado negativamente la confianza de los inversores y han socavado la capacidad de recuperación económica de Perú, lo que ha pesado sobre las perspectivas crediticias de mediano plazo de Perú”, señala el informe publicado este miércoles. 

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Más recientemente, añade, la percepción de falta de claridad sobre las políticas del gobierno de Pedro Castillo, el gabinete ministerial con cuestionamientos a sus integrantes, las fricciones entre los poderes Ejecutivo y Legislativo y las crecientes tensiones dentro del partido de Perú Libre han subrayado varios riesgos para la gobernabilidad general, la efectividad de las políticas y la credibilidad.

La desconfianza empresarial no es un fenómeno reciente en el Perú. De hecho, la encuesta de expectativas macroeconómicas elaborada por el Banco Central de Reserva da cuenta de que las previsiones de los empresarios para la economía en el corto plazo se mantienen en el tramo pesimista desde abril. Incluso, llegaron a su punto más bajo del año en junio, tras conocerse que el izquierdista Castillo sería el presidente de la República. 

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Pedro Castillo fue proclamado presidente electo del Perú del Perú ayer, con el 50,12% de los votos válidos. (Foto: Efe)

En este contexto, Eduardo Jiménez, jefe del Servicio de Información de Macroconsult, señala que varios indicadores se han visto impactados desde inicios del año, por lo que el riesgo es una característica del mercado peruano actual. 

“Las calificadoras están un pasito detrás de lo que piensa el mercado. Desde inicios del 2021, los costos de financiamiento en soles se han casi duplicado para un bono a 10 años. Para un bono en dólares, el costo ha subido casi 100 puntos básicos, o sea un punto porcentual casi completo. El mercado nos ve con cierta desconfianza. Los no residentes han dejado de comprar nuestros bonos o los han vendido”, comenta. 

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Efectos de corto y mediano plazo

La rebaja de la calificación del Perú, en primera instancia, tendría un impacto en las condiciones en las que el país y las empresas se endeudan. En términos teóricos, Luis Eduardo Falen, Head of Macroeconomic & Strategy Research de Intéligo SAB, señala que se vería un incremento en el crédito por una mayor tasa de interés, lo que conllevará a un menor gasto de la inversión pública. 

Esto, a su vez, tendría un impacto en el bolsillo de los peruanos, indica Jiménez.

“Los Gobiernos y las empresas enfrentan un costo mayor [ante una reducción de la calificación]. El costo de los bonos usa como benchmark esa calificación. Además, afecta el financiamiento de largo plazo de los bancos. Van a tener que subir la tasa de interés de los créditos hipotecarios, lo que tiene un impacto en el ciudadano común y corriente”, indica.

A pesar de ello, Falen considera que dado que los fundamentos de la economía peruana se mantienen sólidos, las condiciones de endeudamiento para el estado no se verían afectadas radicalmente. Lo que sí precisa es que la emisión de la deuda peruana se ha venido haciendo menos atractiva desde el año pasado, considerando que la emisión que realizó el Perú en abril en 2020 se demandó 8 veces el monto emitido, mientras que en marzo de este año se demandó 2,5 veces la cantidad. Esta tendencia se mantendría, al margen de esta nueva calificación crediticia.   

Asimismo, se prevé que esta nueva calificación crediticia del Perú por parte de Moody’s sea un factor relevante en la depreciación del sol peruano. De hecho, este jueves, el tipo de cambio cerró a la baja, pasando de S/4,08 a S/4,10, en una jornada en que la mayoría de las monedas de los mercados emergentes se fortalecía, aún beneficiándose de la debilidad general del dólar, según reportaron operadores a Bloomberg. También, la Bolsa de Valores de Lima (BVL) registró pérdidas en la mayoría de sus índices.

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El tipo de cambio por dólar en el Perú se mantiene al alza. (Foto: Andina)

¿Nueva rebaja a la vista?

Los especialistas consultados por Forbes consideran que el mayor riesgo que enfrenta el Gobierno es que se concrete una nueva rebaja a la clasificación crediticia del Perú tanto de Moody’s como por parte de otras. Cabe destacar que tanto S&P como Fitch han mantenido por varios años la calificación del Perú en BBB+, el equivalente a Baa1 de Moody’s.

Este jueves, el ministro de Economía Pedro Francke comentaba que espera que el Perú recupere en el corto plazo la calificación crediticia de “A3”, pues consideran que “todavía estamos bien sólidos en los países con grado de inversión, lo que es esencial para obtener financiamiento fácil”. Además, rechazó que la decisión de Moody’s ponga al Perú cerca de perder el grado de inversión. 

Por un lado, Falen coincidió con Francke en que un escenario de rebaja de la calificación está lejano, sustentado en que los indicadores macro del Perú posicionan al país por delante de otros en la región. Además, el hecho de que Moody’s haya vuelto a otorgarle a Perú la perspectiva estable es una muestra de que se espera que el país mantenga un alto grado de fortaleza fiscal y resistencia económica en relación con sus pares de la región.

“Hoy, efectivamente, hay bastante incertidumbre, hay temor a un cambio en las reglas de juego, pero cuando uno comienza a ver los indicadores de Perú en términos de déficit fiscal, reservas internacionales, deuda pública [ve que Perú tiene fundamentos fuertes en su economía]. Por ejemplo, Perú tiene el menor nivel de deuda pública en la región, en nivel similar al de Chile”, comenta. 

Deuda fiscal y pública en la región. (Foto: Intéligo SAB)

No obstante, Alonso Segura, exministro de Economía y Finanzas, señala que el  riesgo es que esta sea la primera de una serie de rebajas [de calificaciones], como le ocurrió a Colombia. Considera, además, que perder el grado de inversión no es un escenario imposible considerando las decisiones que se están tomando y la incertidumbre generada en las pocas semanas de Gobierno. 

“Perú está a tres peldaños de perder el grado de inversión. Pero en una gestión de Gobierno (cinco años) puedes perder tu grado de inversión”, añade. 

Cabe señalar que en su último reporte, Moody’s precisó que cambios institucionales que conduzcan a cambios abruptos de políticas, socaven la eficacia de las políticas o fomenten la inseguridad jurídica, ya sea derivado de un proceso constitucional o motivado por consideraciones políticas, debilitaría los fundamentos estructurales del perfil crediticio de Perú y podrían resultar en acciones de calificación negativas.

Incentivar la inversión privada

Moody’s también resaltó que la economía peruana se recuperó con fuerza en el primer semestre del 2021, lo que la ha llevado a elevar su proyección de crecimiento del PBI para el cierre de este año de 9% a 12%. 

Sin embargo, las proyecciones de crecimiento para los años siguientes se han reducido ya que la agencia de calificación espera que la inversión privada siga deprimida dado que el panorama de políticas en desarrollo podría conducir a una menor confianza empresarial. Este es precisamente el mayor problema que deberá solucionar el gobierno de Pedro Castillo

Necesariamente se requerirá de una mayor definición de las distintas políticas del Gobierno, considera Claudia Sicoli, Directora Académica de la carrera de Economía y Negocios Internacionales de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC). Ahora que se está sustentando el presupuesto público para el 2022, es necesario sentar las bases este 2021 para que el crecimiento de la economía peruana en los últimos meses se mantenga y repunte en el mediano plazo. 

“Cuando se hace un proyecto de inversión, se está pensando en lo que pasará en 4, 5 o 10 años. Entonces, en la medida en que no se tiene claridad del horizonte de hacia dónde van las directrices de Gobierno, el tema de la inversión privada va a estar todavía un poco temeroso y probablemente todavía frenado”, nos señala.

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Para Segura, es urgente que el Ministerio de Economía y Finanzas atienda esta emergencia. “Las expectativas empresariales, de consultoras privadas o del Banco Central de Reserva del Perú, se condicen con contracción de la inversión privada. El ministro de Economía y Finanzas no transmite sensación de urgencia [ante esa situación]”, critica. 

“El crecimiento de la economía viene [asociado] de manera importante a la inversión privada por el dinamismo que implica en el consumo de las familias. Finalmente, este último termina siendo el gran motor de la economía. Solamente viendo consumo e inversión privada se tiene cerca del 80% del PBI. La relevancia que tiene la inversión privada es grande”, explica. 

Sicoli advierte que aún el Perú no está en un punto crítico, por lo que está en manos del Gobierno frenar la incertidumbre. “Lo que necesitamos es inversión extranjera y privada para que la economía empiece a moverse más rápido y tener más empleo”, acota.

*Esta nota fue escrita con la colaboración de Hugo Flores Córdova