Investing.com – “Existe un consenso cada vez mayor de que las presiones inflacionarias de la economía estadounidense y los desafíos de crecimiento son atribuibles en gran medida a los cuellos de botella temporales de la oferta que se aliviarán a su debido tiempo. Pero hay muchas razones para pensar que los optimistas se sentirán decepcionados”.

Así describe el economista Nouriel Roubini el actual escenario económico en un artículo en Project Syndicate, en el que afirma que “la combinación actual de políticas monetarias, crediticias y fiscales persistentemente laxas estimulará excesivamente la demanda y conducirá a un recalentamiento inflacionario”.

El ya conocido como ‘Dr. Doom’ (Doctor Catástrofe) por sus previsiones catastrofistas de la economía y por haberse adelantado a la crisis de 2008, cree que “las perturbaciones negativas de la oferta a medio plazo reducirán el crecimiento potencial y aumentarán los costes de producción. Combinadas, estas dinámicas de oferta y demanda podrían conducir a una estanflación al estilo de la década de 1970 (aumento de la inflación en medio de una recesión) y, finalmente, incluso a una grave crisis de deuda”.

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“Hasta hace poco, me enfocaba más en los riesgos a medio plazo. Pero ahora se puede argumentar que la estanflación ‘leve’ ya está aquí. La inflación está aumentando en los Estados Unidos y en muchas economías avanzadas, y el crecimiento se está desacelerando drásticamente, a pesar de los estímulos monetarios, crediticios y fiscales masivos”, explica Roubini.

Roubini coincide con el consenso de mercado en señalar que “la desaceleración del crecimiento en EE.UU., China, Europa y otras economías importantes es el resultado de cuellos de botella en la oferta en los mercados laborales y de bienes. Y añade: “El giro optimista de los analistas y políticos de Wall Street es que esta leve estanflación será temporal y durará solo mientras duren los cuellos de botella de la oferta”.

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Para el economista, hay varios factores detrás de la mini estanflación de este verano.

  • La variante Delta está aumentando temporalmente los costes de producción, reduciendo el crecimiento de la producción y restringiendo la oferta de mano de obra.
  • Por el lado de la producción, Delta está interrumpiendo la reapertura de muchos sectores de servicios y lanzando una llave inglesa a las cadenas de suministro, puertos y sistemas logísticos globales. La escasez de productos clave, como los semiconductores, está obstaculizando aún más la producción de automóviles, productos electrónicos y otros bienes de consumo duraderos, lo que impulsa la inflación.
  • Por el lado de la demanda, se supone que la Reserva Federal de Estados Unidos y otros bancos centrales comenzarán a relajar sus políticas monetarias poco convencionales.

“Pero, ¿qué pasa si esta visión optimista es incorrecta y la presión estanflacionaria persiste más allá de este año?”, se pregunta Roubini.

El economista señala que varias medidas de inflación no solo están muy por encima del objetivo, sino que también son cada vez más persistentes. “Y aunque la Fed está considerando reducir su expansión cuantitativa (QE), es probable que se mantenga moderada y detrás de la curva en general”.

Para el experto, La Fed “ha caído en una ‘trampa de la deuda’ por el aumento de los pasivos públicos y privados (como porcentaje del PIB) en los últimos años. Incluso si la inflación se mantiene por encima de lo previsto, salir de la QE demasiado pronto podría provocar que los mercados de bonos, crédito y acciones colapsen. Eso sometería a la economía a un aterrizaje brusco, lo que podría obligar a la Fed a revertirse y reanudar la QE”.