Científicos probarán en Chile una nueva técnica de detección temprana de sismos utilizando como sensor un cable de comunicaciones de fibra óptica submarino que recorre la costa del país de norte a sur, y que en teoría podría alertar de un terremoto a los ciudadanos con algunos segundos de anticipación para que puedan protegerse.

El Proyecto de Observación Submarina de Terremotos (POST) convertiría al cable Prat, que recorre 3.500 kilómetros desde Arica (norte) a Puerto Montt (sur), en un gran sensor sísmico con la ventaja de estar ubicado en el océano, donde se registran los terremotos más grandes en el país.

La investigadora que lidera el proyecto, Dra. Diane Rivet, del Laboratorio Géoazur, y el Dr. Jean-Paul Ampuero, de Universidad Côte d’Azur (ambas instituciones francesas), explicaron que la técnica que utilizarán, denominada Detección Acústica Distribuida (DAS), consiste en monitorear la señal luminosa en la fibra óptica en busca de perturbaciones del flujo provocadas por ondas sísmicas.

Los sismómetros en tierra son más lentos

“Toda deformación rápida de un cable perturba la luz que viaja por la fibra óptica, lo cual genera una señal que podemos registrar”, dijo Ampuero a Forbes.

“Un cable puede deformarse por las ondas sísmicas, pero también por otros fenómenos, como el oleaje, los deslizamientos de taludes submarinos, el ruido acústico de los barcos, los sonidos de mamíferos. Cada señal tiene un patrón distinto que, acumulando experiencia, un sistema de alerta debe aprender a distinguir”, agregó.

Rivet, por su parte, aclaró que para tener un sistema operativo que no genere falsas alarmas por perturbaciones que no provengan de ondas sísmicas “será necesario acumular suficientes datos y experiencia para poder descartar cualquier falsa alarma. Por eso queremos desarrollar este proyecto a lo largo de varios años”.

El cable de fibra óptica se encuentra a una distancia de entre 20 y 60 km de la costa y el experimento POST “permitirá validar el dispositivo durante un mes en un segmento de cable cerca de Valparaíso”, ciudad costera a unos 100 km de Santiago, dijo Rivet. Las primeras pruebas del proyecto se desarrollarán durante el próximo mes de
noviembre.

Ampuero, por su parte, explicó que una alerta sísmica se genera más rapido cuando hay sismómetros lo más cerca posible al epicentro y “en Chile tenemos sismómetros en tierra, pero eso no permite una alerta rápida para sismos con epicentro en el mar, que es el caso de los terremotos más grandes. La solución que proponemos es usar sensores en el fondo del mar, lo más cerca posible al epicentro”.

Cada segundo es vital

¿Con cuánto tiempo de anticipación los ciudadanos podrían recibir una alerta sísmica si el sistema funciona?

“Por ejemplo, considerando un epicentro a 60 km de la costa y una ciudad costera cercana, un sistema terrestre podría alertar solo pocos segundos antes de la sacudida fuerte, pero un sistema submarino lo haría unos 10 segundos antes. En 10 segundos un usuario bien entrenado puede tomar las medidas de protección necesarias”, dijo Ampuero.

Los sistemas de detección temprana existen ya en países como Japón, México y EEUU, pero Chile aún no cuenta con uno oficial y si el experimento tuviese éxito el país sería el primero en el mundo con un sistema submarino de alerta sísmica basado en sensores distribuidos en cables de fibra óptica, aseguró Ampuero.

En Chile existen sistemas privados, como la app SismoDetector que usa los teléfonos celulares como sensores, pero no cuenta con sensores submarinos. Lo que sí existe oficialmente es un sistema de alerta de tsunami, que alerta varios minutos después del sismo, pero no durante el sismo, agregó el investigador peruano.

La investigadora francesa, por su parte, agregó que “un enfoque importante del proyecto es también detectar señales muy débiles que no son detectadas por los sismómetros en la tierra para mejorar nuestra comprensión del funcionamiento de las grandes fallas”.

El sistema también permitiría mejorar las alertas de tsunami, según el director del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada chilena (SHOA), contralmirante Patricio Carrasco.

“Este proyecto representa un importante beneficio en cuanto a la alerta temprana de tsunamis, debido a que la información que se utiliza para evaluar el sismo se recibiría en un tiempo considerablemente menor al que existe actualmente, lo cual permitiría entregar de una manera más rápida y precisa la información del análisis efectuado por el Sistema Nacional de Alarma de Maremotos a las autoridades a cargo de la toma de decisiones”, dijo Carrasco.

El último gran terremoto ocurrido en Chile, que tuvo su epicentro en el océano al sur del país, se registró en febrero de 2010 y tuvo una magnitud de 8,8 grados (Mw), dejando más de 520 muertos, entre ellos numerosos fallecidos por el posterior tsunami que arrasó localidades costeras.

Chile también tiene el récord del sismo más potente registrado en el planeta, el gran terremoto de Valdivia en 1960, de una magnitud de 9,5 grados.