Este martes 7 de septiembre la Ley Bitcoin entra en vigor de acuerdo a lo establecido por el ejecutivo, que encabeza Nayib Bukele, y lo aprobado por la Asamblea legislativa de El Salvador.

Desde su aprobación en junio, la Ley Bitcoin ha desatado polémica tanto en el Salvador como en Centroamérica y en el mundo, por las implicaciones que pueda tener el uso de la criptomoneda, tanto para el salvadoreño de a pie, como para las transacciones comerciales a nivel internacional.

Una encuesta en torno a la Ley Bitcoin, elaborada por la Universidad Francisco Gavidia, reveló que más del 75% de la población considera poco acertada la ley que convierte a El Salvador en el primer país en adoptar este criptoactivo legalmente.

Por otro lado, instituciones como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que suelen acompañar este tipo de decisiones, no lo han hecho o han manifestado alertas en torno a la Ley Bitcoin, en torno a la iniciativa del presidente salvadoreño, Nayib Bukele.

En entrevista con Forbes Centroamérica, el doctor en Economía Óscar Cabrera Melgar, presidente de la Fundación para el Desarrollo en Centroamérica y quien fuera presidente del Banco Central de Reserva de El Salvador, del 2014 al 2019, habla sobre algunas implicaciones sobre el uso de Bitcoin.

Por ejemplo y, a diferencia de considerar al Bitcoin una ventaja para el envío de remesas,  Cabrera Melgar, lo considera un albur: “ Imaginemos que los salvadoreños que envían alrededor de 5,500 millones de dólares al año, aproximadamente el 21% del PIB, envían esas transacciones en Bitcoin. Eso es un albur”.

El también consultor del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) explica que el criptoactivo “representa una elevada volatilidad”, lo que se explica porque detrás hay una manipulación de esa fuerza de oferta y demanda en el mercado que están generando burbujas especulativas”, en menos de un trimestre han hecho fluctuar las caías y las ganancias en un  50 %.

Por ello, las familias de los migrantes que reciben remesas podrían recibir la mitad del ingreso que les enviaron, claro que podrían recibir también un 50% más, pero “es un elevado riesgo”, plantea quien también se ha desempeñado como gobernador de El Salvador ante el FMI, y gobernador alterno ante el BM y el BID.  

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El mayor riesgo para los que perciben menos

Detalla que el mayor riesgo está para los menos favorecidos, ya que “46 % de los salvadoreños que envían remesas andan entre 25 y 100 dólares mensuales, ingresos que las familias utilizan para comprar sus bienes y servicios, y sólo el 16 % envía remesas de  entre 100 y 150 dólares”. 

Y expresa: “Por más que se nos plantee por parte del gobierno que los costos en cuanto a las comisiones de envíos se van a reducir a través del Bitcoin, la volatilidad que tiene la criptomoneda en su cotización en los mercados internacionales hace inviable el envío”.

Para Cabrera Melgar “estos activos criptográficos no están respaldados por activos tangibles u otros valores, lo único que tenemos es la confianza en la cotización diaria, esto genera grandes inconvenientes en cuanto a la manipulación del mercado, y en cuanto al riesgo de venta indebida y fraude”.

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Información engañosa en torno a los beneficios

Además, “la falta de información comprable sobre los productos ofrecidos, junto a las complejidades tecnológicas —el ciudadano de a pie en El Salvador tiene celulares de baja gama en los cuales no es posible instalar una app de una billetera electrónica— hace que exista una barrera de entrada natural al uso del Bitcoin”.

El doctor en Economía por la Universidad de Sevilla se refiere a una investigación realizada por The Wall Street Journal que refiere el cúmulo de información “engañosa” en torno a la criptomoneda en por lo menos 3,200 documentos que aseguran que no hay nada que perder, un beneficio garantizado, mayor rendimiento sin riesgo, “a eso se va a estar enfrentando el salvadoreño a partir del 7 de septiembre con el uso del Bitcoin”.

Sin olvidar “el riesgo de lavado de activos y el combate.  A diferencia del sistema de pagos centralizado por el banco central, donde se da el cumplimiento de todos los marcos legales, en éste no es posible”.

Oscar Cabrera también observa que “cuando el banco central desarrolla una normativa de este calado siempre dispone del apoyo de expertos del BM, del FMI y del Banco de Pagos (Internacionales) de Basilea. Sin embargo, esta no ha sido la ocasión.  Estos organismos internacionales no se han querido sumar a este loco experimento”.  

¿Hay algún motivo para la aprobación de esta ley? 

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—Consideramos que es importante el uso de la tecnología blockchain, en la que se basa todo el proceso de transacciones del Bitcoin y de otros criptoactivos, esto ha llevado a que los bancos centrales hayan visto  un incremento en la competencia, sobre todo con el Bitcoin, y ha desencadenado la creación del dinero digital; 65 países, alrededor del 86%,  ya están desarrollando proyectos de implementación de sus monedas digitales.

“Es fundamental también que, dado que El salvador es una economía dolarizada, la Reserva Federal también lleve un proyecto de desarrollo de su moneda digital, esto va a facilitar que directamente lo hogares puedan tener en sus celulares o computadoras dólares electrónicos.  

“En concreto lo único relevante es el uso de la tecnología blockchain para otras implementaciones, pero para fines de usar el Bitcoin como moneda de curso legal pues hemos revisado que no cumple las funciones del dinero”.

Cabrera Melgar también manifiesta su desencanto ante la política monetaria en El Salvador: “Yo hubiera esperado un estadista en El Salvador que de nuevo aprobará que el Banco Central de Reserva de El Salvador emitiera moneda propia. Esto nos diferencia del 92% de los países del mundo, que tienen su propia moneda, tienen política monetaria crediticia y cambiaria y, a través de una política monetaria expansiva han podido cubrir los impactos del Covid-19.

“En El Salvador esto no es posible. Hubiera sido importante que el Banco Central de El Salvador retomara las funciones que le fueron amputadas en el 2001”.

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