Reuters.- Los esfuerzos para desarrollar una base africana para la producción de la vacuna contra el COVID-19 se centrarán en tratar de replicar la inyección de Moderna, pero la falta de avance en las conversaciones con la empresa demorarán el proyecto, dijo un alto funcionario de la OMS a Reuters.

La iniciativa de producir vacunas en África tiene por objeto ayudar a más países pobres a acceder a las vacunas contra el COVID-19, luego de que los países ricos compraron la mayor parte del suministro para este año.

Moderna dijo en octubre pasado que no haría valer las patentes relacionadas con su inyección durante la pandemia, lo que hizo esperar que otras empresas pudieran copiarla y ayudar a impulsar la producción de la vacuna COVID-19.

En la práctica, sin embargo, es difícil reproducir una vacuna sin la información sobre su fabricación, y el centro de transferencia de tecnología respaldado por la Organización Mundial de la Salud en Sudáfrica no ha llegado hasta ahora a un acuerdo con la empresa.

“Las conversaciones no han dado ningún resultado”, dijo a Reuters Martin Friede, coordinador de la Iniciativa de la OMS para la Investigación sobre Vacunas.

Moderna no respondió a una solicitud de comentarios.

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El caso pone de manifiesto los retos a los que se enfrenta la OMS en su lucha por ampliar la producción de vacunas para ayudar a resolver las flagrantes desigualdades entre los países ricos y pobres durante la pandemia.

Más de tres cuartas partes de los 5.500 millones de vacunas COVID-19 administradas en todo el mundo han ido a parar a países de renta alta y media-alta, que representan poco más de un tercio de la población mundial.

Sólo el 3% de África está vacunada, dijo la semana pasada el máximo responsable sanitario de la Unión Africana, en comparación con más de la mitad de Estados Unidos y tres cuartas partes de España.

Friede dijo que la vacuna de Moderna había sido elegida porque la abundancia de información pública y su compromiso de no hacer valer as patentes hacían que la inyección fuera algo más fácil de copiar que la de algunos rivales.

“Tenemos que tomar una decisión ahora. El plazo está encima; es hora de empezar a pedir productos químicos. Hemos elegido a Moderna”, dijo.

Pero incluso si el centro se las arregla sin la ayuda de Moderna, podría tardar más de un año en conseguir una vacuna distribuible, ya que las pruebas clínicas no comenzarían hasta el segundo semestre de 2022, añadió.

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