El presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, tuvo un encuentro este lunes, con el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Mauricio Claver-Carone, para abordar las propuestas costarricenses para enfrentar la pandemia, como parte de la intensa agenda de trabajo en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El mandatario estuvo acompañado por el canciller, Rodolfo Solano; el embajador y representante permanente de Costa Rica ante Naciones Unidas en Nueva York, Rodrigo A. Carazo; la embajadora y representante permanente Alterna de Costa Rica ante las Naciones Unidas, Maritza Chan, y la directora General de Política Exterior, Adriana Solano. Por parte del BID estuvieron presentes la jefa de Gabinete y de Estrategia, Jessica Besoya, y el secretario, Marlon Tabora.

Durante el encuentro, Alvarado detalló a Claver-Carone la importancia de acciones de un financiamiento justo en la región, que permita catalizar una pronta recuperación económica y social de la región latinoamericana y caribeña por medio del Fondo para Aliviar la Economía COVID-19 (FACE, por sus siglas en inglés).

Te recomendamos: Costa Rica destaca acuerdo de cooperación deportiva con España

“Una recuperación económica y socialmente inclusiva es lo necesitamos, y por ello trabajamos en acciones integrales que permitan a la región acceder a opciones de financiamiento con condiciones favorables, especialmente para las economías emergentes, en donde se puedan tener tasas fijas, a largo plazo y con todas las facilidades”, explicó el mandatario costarricense.

La delegación del BID expresó que valorarán la propuesta del FACE, una iniciativa que puede ayudar al desarrollo de la región. Asimismo, comentaron que dentro del BID existen espacios de liderazgos en donde Costa Rica puede colaborar.

El FACE forma parte de las propuestas desarrolladas por Costa Rica, enfocado en liderar procesos regionales de recuperación económica por la pandemia y la afectación por los fenómenos naturales recientes.

Este fondo buscó financiamiento extraordinario y favorable para las economías emergentes que tienen un espacio fiscal limitado y herramientas de política para responder a la crisis y mantenerlas encaminadas hacia el cumplimiento de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), permitiendo catalizar aproximadamente el 0,7% del PIB mundial.

Le invitamos a seguir nuestra página de Facebook