EFE.- Tres cuartas partes de los objetivos climáticos declarados de las empresas de los países del G7 (economías más desarrolladas) ignoran las recomendaciones científicas del Acuerdo de París para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

Así lo revela una investigación de Science-Based Targets initiative (SBTi), una plataforma de organizaciones de defensa del medioambiente, en la que participa el llamado Pacto Global de la ONU, que asesora a las compañías para que alineen sus políticas medioambientales con la evidencia científica.

Según el estudio, publicado este jueves, solo un 20 % de los objetivos climáticos de las 4.215 empresas del G20 (las veinte principales economías) que han informado de sus políticas de reducción de emisiones a Carbon Disclosure Project (CDP) -parte de SBTi- está basado en la ciencia.

Este porcentaje cae a un 6 % de promedio en el caso de aquellos miembros del G20 que no forman parte del Grupo de los Siete (Reino Unido, Estados Unidos, Italia, Francia, Japón, Alemania y Canadá), como Indonesia, Rusia o Arabia Saudí, cuyas compañías carecen de metas climáticas alineadas con fundamentos científicos.

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En el extremo opuesto, un 41 % de los objetivos de reducción de emisiones fijados por empresas en el Reino Unido -un 33 %, en el caso de Francia- cumple con el Acuerdo de París.

Para mantener el calentamiento global en los niveles pactados, las emisiones deben reducirse a la mitad para 2030, un desafío que depende, en gran parte, de las empresas, según el informe.

Aquellas compañías con objetivos climáticos alineados con la ciencia han recortado sus emisiones en una cuarta parte en los últimos cinco años y están en camino de reducirlas a la mitad entre 2020 y 2030, si mantienen el ritmo.

Para lograrlo, el director general y cofundador de la SBTi, Alberto Carrillo, remarca en una entrevista con Efe que es esencial que los Estados procuren que aquellas empresas responsables de la mayoría de las emisiones entren en una “descarbonización acelerada” en los próximos dos o tres años.

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“Es un reto posible, aunque muy ambicioso, y lo que necesitamos es tomar ya acciones decisivas para movernos en esa dirección”, dice Carrillo, con la mirada puesta en la COP26 del próximo otoño en Glasgow (Escocia), una cumbre del clima centrada en alcanzar un cero neto de emisiones a mediados de siglo.

Sin embargo, reconoce que no todos los Estados tienen los mismos recursos para instar a las compañías a endurecer sus políticas medioambientales.

En el caso de países emergentes del G20, con metas climáticas más difusas, es necesario incrementar los “incentivos institucionales” para las empresas, que a menudo no tienen la sofisticación necesaria para abordar la crisis climática, indica Carrillo.

“Lo que creo que es inaceptable es que en los países más avanzados, los del G7, donde existe todo el marco institucional, metas claras por parte de los gobiernos y presión de los inversionistas, las empresas no tengan objetivos ambiciosos”, concluye. 

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